jueves, 3 de octubre de 2013

Cabo de Trafalgar. Caños de Meca (Cádiz)









"Dentro de poco, los hombres de unas y otras islas se han de convencer de que hacen un gran disparate armando tan terribles guerras, y llegará un día en que se abrazarán, conviniendo todos en no formar más que una sola familia"

Trafalgar. Benito Pérez Galdós


Playa de Trafalgar.



 Turismo Caños de Meca. Barbate (Cádiz)


Caños de Meca es una pedanía de Barbate. Es una población donde se combina un entorno natural privilegiado con una variada oferta de locales nocturnos y actividades deportivas. Donde perdura el ambiente bohemio de paz y libertad que trajeron los hippies en los años 70 (uno de los pocos reductos de hippies que quedan en España) mezclándose con el estilo surfero.

El topónimo Caños de Meca le viene porque desde el centro de la población hasta los acantilados de la Breña  aparecen unas fisuras (caños) en las paredes del acantilado por donde mana agua dulce.

La calle principal de Caños de Meca discurre paralela a la costa y en ella se han ido estableciendo viviendas, locales comerciales, restaurantes, bares de copas...

Sus playas son uno de los principales encantos de Caños de Meca, se extienden desde el cabo de Trafalgar hasta los acantilados de la Breña. Hay playas de todos los tipos: largas y de fina arena, pequeñas y recogidas, calitas que se forman cuando la marea baja, nudistas, mixtas... un surtido variado para todos los gustos.
Algunas hasta disponen de chiringuitos con jaimas para tomar algo contemplando las bonitas puestas del sol.

Otro de los encantos de Barbate son el Parque Natural de La Breña y las Marismas, que se compone de los acantilados, los pinares, la zona de marismas y el Cabo de Trafalgar.



Cabo de Trafalgar


El nombre de Trafalgar nos lleva a una terrible batalla de la Historia de España. Afortunadamente, hoy el cabo de Trafalgar es un remanso de paz y tranquilidad.

Las playas de Trafalgar son unas de las más curiosas, salvajes y despobladas de la costa gaditana; cuentan con dunas, zonas encharcadas, un tómbolo y, dominando todo este admirable escenario, el sugerente faro de Trafalgar.

** Un tómbolo es una lengua de tierra que se forma con la arena que van depositando las mareas, y une un islote con tierra firme. En este caso, el Monumento Natural del Tómbolo de Trafalgar une el islote del faro con las costa de Caños de Meca.



 La arena arrastrada por las mareas creó un tómbolo que unió el islote con la costa. El viento originó los sistemas dunares en las playas.
Con las lluvias las zonas más hundidas del tómbolo se encharcan





Azucenas marinas crecen en el cabo de Trafalgar





El faro de Trafalgar es un monumental faro de 34 metros de altura construido entre 1860 y 1862, en el mismo lugar donde hubo un templo romano dedicado al dios Juno y posteriormente, en el siglo IX, una torre de vigilancia árabe, cuyos restos fueron utilizados para la construcción del actual faro.



Faro de Trafalgar. Levantado en 1860 sobre una torre de vigía de origen musulmán
Faro de Trafalgar. Caños de Meca ( Barbate)


Un momento del día especial para admirar las playas de Trafalgar es con la puesta del sol. Desde el faro de Trafalgar seremos testigos de un bello anochecer.


Puesta de sol desde el faro de Trafalgar



Un poco de historia: La Batalla de Trafalgar

Esta bonita costa fue testigo un 21 de octubre de 1805 de una de las batallas más crueles entre la armada inglesa y la coalición hispano-francesa. Una batalla en la que murieron unas 4.000 personas, que dejó la flota naval española desguazada y que agudizó la desfavorable situación económica, política y social en la que estaba inmersa España desde finales del siglo XVIII.

Francia e Inglaterra estaban en guerra desde 1803, Godoy intentaba mantener una posición neutral pero los británicos vieron al estado español como un aliado de Francia, y en 1804 Gran Bretaña declara la guerra a España. Así, España se vio arrastrada a una guerra y obligada a aceptar las órdenes de Napoleón.

La estrategia de Napoleón de atraer las flotas inglesas hacia el Caribe e invadir Gran Bretaña no dio el resultado esperado, por lo que los barcos españoles y franceses tuvieron que volver a España y refugiarse en Cádiz.

El Almirante inglés Nelson, con una flota de 27 navíos bien equipados para las batallas y una tripulación disciplinada, sana y bien alimentada, llegó a las costas de Cádiz dispuesto a atacar a una armada franco-española en desventaja, pues la flota naval española no tenía tantos recursos como la inglesa, los soldados eran hombres sin preparación militar, enfermizos, con hambre, y, por si esto fuera poco, los españoles descofiaban de sus aliados franceses.

Los ingleses vencen y los navíos franco-españoles que aún pueden navegar huyen a Cádiz. Los gaditanos se volcaron en socorrer a los heridos y náufragos que llegaban a esta costa sin distinción de nacionalidades.


"En honor al pueblo de Cádiz debo decir que jamás vecindario alguno ha tomado con tanto empeño el auxilio de los heridos, no distiguiendo entre nacionalidades y enemigos, antes bien equiparando a todos bajo el amplio pabellón de la caridad".

Trafalgar. Benito Pérez Galdós


Playa de Trafalgar











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