viernes, 12 de septiembre de 2014

Costa Ártabra. (La Coruña)



"Estar vivo es dar vida... Dar vida a los que te rodean. Cualquier cosa que dé vida está viva, recuérdalo. Imagínate las vidas que han salvado estos faros, las vidas que han evitado que se hundan en el mar..."

Si tú me dices ven lo dejo todo...pero dime ven. Albert Espinosa

 

 

Costa Ártabra 



En el cuaderno de notas que llevo en mis viajes, en la hoja de la Costa Ártabra tengo escrito en mayúsculas: LA ESENCIA DE GALICIA. Y es que en este litoral se concentran muchas de las características de Galicia: verde, mucho verde, paisajes bucólicos, rías, naturaleza salvaje, cultura celta, caminos de peregrinación, tradiciones ancestrales, leyendas... y faros en lugares donde parece acabarse el mundo.

La Costa Ártabra se extiende desde el cabo Ortegal, en la ría de Ortigueira hasta donde comienza La Costa de la Muerte. Una zona donde el mar se bate con violencia contra la tierra creando un espectáculo de impresionantes acantilados y apuntadas rocas que emergen del agua.

Nuestro itinerario por la Costa Ártabra estuvo marcado por esas construcciones solitarias y románticas de nuestro patrimonio marítimo, cultural e histórico: los faros. Fuimos de faro en faro, desde el faro de Cabo Ortegal hasta el faro más antiguo del mundo que sigue funcionando: la Torre de Hércules.


Los lugares que visitamos en la Costa Ártabra fueron:
 

 Faro Ortegal. Ría de Ortigueira


El faro Ortegal se encuentra en el cabo homónimo, en la ría de Ortigueira. Es una construcción cilíndrica en colores muy marineros: rojo y blanco. Desde este faro las vistas son magníficas; al frente  Os Tres Aguillons, que por lo visto dan muy buenos percebes, al este se puede ver el cabo de Estaca de Bares, y si volvemos la mirada al Oeste divisamos los impresionantes acantilados de Vixía de Herbeira, los más altos de Europa sólo superados por los fiordos noruegos.

Os tres Aguillons. Cabo de Ortegal

Faro Ortegal





Sierra La Capelada. (Serra Da Capelada)



Siguiendo por el litoral, de este a oeste hacia el siguiente faro, atravesamos unos parajes de naturaleza pura y salvaje: la Sierra La Capelada.

Es un paisaje precioso con una paleta de colores que va desde los grises y ocres de los acantilados, al azul intenso del mar, al verde brillante de los prados, y hasta pinceladas de violetas, rosas y amarillas en plantas que no se encuentran de forma natural en ninguna otra parte del mundo (Centaurea borjae, rumex scutatus).

En la Sierra La Capelada (Serra da Capelada), yo esperaba encontrar un paisaje más seco por la fuerza con la que el viento y el mar golpea esta tierra, pero nada de eso. Es una zona con menos eucaliptos pero con más pinos, también hay endrinos, acebos y algunos tejos. Entre la vegetación herbácea, aparte de esas plantas endémicas de esta zona, abundan otras más conocidas como el brezo, claveles marinos, azucenas, azafrán y la famosa armeria pubiegera o hierba de enamorar.

Caballos de la raza "galego-astur", vacas y terneras pastando libremente son el complemento a este lugar de naturaleza en estado salvaje.

Fascinados por el paisaje, hicimos paradas en los miradores de Vixia de Herbeira (con una antigua garita de vigilancia construida en el siglo XVII para defender la costa de los piratas), en el de Capelada y en diferentes áreas recreativas antes de llegar a San Andres de Teixido 


Caballos salvajes por la Sierra de La Capelada

Flor del azafrán



Bruma en los acantilados de Vixia de Herberia


San Andrés de Teixido


En la esencia de Galicia no podían faltar las tradiciones ancestrales, la peregrinación y los cruceiros. En la Costa Ártabra el camino de peregrinos llega al santuario de S.Andrés de Teixido.

Los primeros pobladores que peregrinaron hasta este lugar fueron los celtas. Por mágicos caminos o Camino del Sol, llegaban hasta aquí para practicar sus rituales en la considerada como la Puerta del más Allá.
Lugar sagrado también para los griegos, y siglos más tarde fue el Apóstol Andrés quien lo convirtió en centro de peregrinación "al que va de muerto quien no fue de vivo (vai de morto quen non foi de vivo)".

La leyenda dice que:

Andrés y Santiago viajaron a Galicia en dos barcas para evangelizar estas tierras. El primero naufragó frente a los acantilados de Herbeira. Pudo subir a tierra, agarrándose en "las hierbas para enamorar" que crecían en las rocas y levantó su capilla en ese lugar.
Celoso de la popularidad de Santiago, se quejó de su suerte y logró la promesa divina de que todas las almas, vivas o muertas, llegarían hasta el santuario en forma humana o tomando prestada la anatomía de cualquier animal (Por este motivo en S. Andrés de Teixido no se mata ni una mosca).

Los peregrinos, en su ascensión, cargaban con piedras que iban depositando en los milladoiros como sacrificio para reparar sus culpas y pecados, tradición que continúan realizando los romeros.

Hoy en día, S. Andrés de Teixido es un pueblo muy pequeño de casas construidas con piedras oscuras bordeadas con pintura blanca imitando el estilo de su ermita.
La calle que lleva hasta el santuario de S. Andrés está repleta de puestos donde venden productos de la zona, rosquillas, recuerdos, botellas para agua bendita... y como obsequio los vendedores te entregan unas ramitas de  la hierba para enamorar, y te cuentan la tradición de guardar tres hojas en el bolsillo de la persona amada, sin que se entere, para que el amor sea correspondido.


Hierba de Enamorar



Faro de Punta Candieira

 

Recorriendo la mágica y bucólica Costa Ártabra llegamos al siguiente faro en Punta Candieira (Punta Candelaria), a 7 kms. de Cedeira.

Una carretera de curvas con forma de lazo nos deja este faro de color blanco y forma octogonal, que estuvo 20 años apagado después de su construcción (dicen que por problemas burocráticos).


 

Faro de Punta Promontorio. Cedeira

 

Cedeira es un señorial municipio de grandes parques, bonitos paseos, elegantes puentes con farolas y barandillas blancas... hasta en la zona del puerto se mantiene este estilo cuidado e impecable.

Por un paseo que sigue el curso de la ría, llegamos al puerto, uno de los más importantes de las Rías Altas. Desde aquí se ve el sugerente faro de Cedeira; una torre octogonal en color blanco, junto a un espeso bosque de pinos y eucaliptos.

Desde la playa de la Magdalena sale un camino que lleva hasta este faro.
 



Faro de Punta Promontorio

Ría de Cedeira

 **Entre Cedeira y Meirás se encuentra la laguna de Valdoviño o de Frouxeira, un enclave húmedo de gran importancia por su notable valor ornitológico, utilizado como lugar de descanso para numerosas aves durante los pasos migratorios de primavera y otoño.




Faro A Frouxeira. Meirás

 

Y de faro a faro, circulando entre campos de girasoles, llegamos al Faro de A Frouxeira en Meirás.

Es un singular y moderno faro rectilíneo, en colores azul marino y blanco. Está situado sobre un acantilado a 75 mts. de altura, desde donde se ve la isla de Oporto coronada por la ermita de Ntra. Sra. del Mar (o Virgen de Oporto). Cuando baja la marea se puede llegar andando hasta este santuario.

Junto al faro quedan los restos de una batería militar de los años veinte, en la que se instalaron dos cañones de 17 mts. de longitud.

Desde este faro, tumbados en una jarapa, fuimos testigos de como el Atlántico engullía al astro sol.



Faro de Frouxeira. Meirás


Ermita de Ntra. Sra. del Mar. Isla de Oporto

 

Faro Cabo Prior 

Aproximándonos a la ría de Ferrol, en el municipio de Covas, se encuentra el faro de Cabo Prior.

Este cabo y el cabo Prioriño, por su situación geográfica, fueron lugares estratégicos en los que se instalaron baterías defensivas y garitas de vigilancia con el fin de proteger la base naval del Ferrol.


 

Faro Cabo Prioriño. Ría de Ferrol

A la entrada de la ría de Ferrol, en un paisaje abrupto de granito y rocas peladas se encuentra este faro que fue encendido por primera vez en 1854. Buen lugar para avistar el paso de las aves migratorias.

Ferrol es una ciudad de un trazado perfecto que se convirtió en una importante base naval y astillero en el siglo XVIII, época de la que sobreviven sus edificios neoclásicos.




Faro de Mera. Sta. Cruz de Oleiros


El faro de Mera, en el municipio de Mera, es muy singular pues está formado por dos torres separadas por una distancia de unos trescientos metros, una de estas torres alberga el Aula del Mar. Nos habían dicho que desde este faro teníamos unas excepcionales vistas a La Coruña y que el mejor momento era la puesta del sol.

Pero elegimos contemplar ese mágico momento del día desde Sta. Cruz de Oleiros, en concreto desde la isla de Sta. Cruz, con unas magníficas vistas a la ciudad herculina.

La isla parece el escenario de una novela de piratas y algo de verdad hay en ello, pues tras los ataques de Francis Drake sobre La Coruña es cuando se decide levantar esta fortaleza para dar apoyo a los castillos de S. Antón y S. Diego (La Coruña).
Con el paso de los años, va perdiendo el carácter defensivo. En el siglo XIX adquiere la isla la escritora Emilia Pardo Bazán y construye un pequeño pazo. Años más tarde, su hija lo dona al ejército para convertirlo en residencia de huérfanos militares.
Actualmente es un centro de divulgación medio ambiental.

Fue declarado Bien de Interés Cultural por su alto interés histórico, que unido a su belleza natural y paisajística lo convierte en un lugar con mucho encanto.

Un buen lugar para comer en Sta. Cruz de Oleiros es en el restaurante el 13 (si no eres supersticioso).

Isla de Sta. Cruz de Oleiros, al fondo la ciudad de La Coruña





Isla de Sta. Cruz de Oleiros

El sol poniéndose sobre la ciudad herculina



Torre de Hércules. La Coruña


Llegamos a la ciudad de cristal para visitar al rey de los faros, el abuelo de los guardianes del mar.

La Torre de Hércules es el faro más antiguo del mundo que sigue en funcionamiento. Fue construido por los romanos en el S. I (de este mismo siglo también queda en pie el faro de Dover en Inglaterra pero éste no está en activo).

El faro original era más bajo y más ancho porque contaba con una rampa exterior para subir el combustible que alimentaba el fuego. De esta rampa queda como recuerdo la franja ascendente que recorre la torre.

La Torre de Hércules ha sufrido muchas modificaciones a lo largo de los siglos, lo que hoy vemos es el resultado de la reforma de 1788.

Del origen de esta torre hay muchas leyendas. La leyenda de Hércules es la más extendida, y nos cuenta que:

Había un gigante llamado Gerión que tenía amenazados a los habitantes de la Península. Hércules se enfrentó a él, y después de tres largos días de lucha Hércules venció a Gerión, enterrando su cabeza en el lugar donde después levantaría una torre con una antorcha siempre encendida. Junto a la torre fundó una ciudad con el nombre de su amada, Cruiña, la primera mujer que vivió en estas tierras.



Torre de Hércules


Torre de Hércules





Vistas desde el interior de la Torre de Hércules


La Coruña, también llamada la  ciudad de cristal por los balcones acristalados de los edificios, tiene un entrañable casco antiguo, La Ciudad Vieja, de estrechas calles empedradas, recoletas plazas, iglesias románicas, palacios y castillos.
La plaza más emblemática de La Coruña es la de María Pita, donde se encuentra el Ayuntamiento y una escultura en honor a la heroína María Mayor Fernández de Cámara y Pita, por su coraje en la defensa de La Coruña frente al ataque del corsario Francis Drake.


Galerías de madera blanca y cristal en la Avenida de la Marina

Escultura de María Pita



Y éste ha sido nuestro recorrido por la Costa Ártabra, pero hay mucha más esencia de Galicia en esta tierra: más paisajes, más pueblos, más rías y más faros que ver.



Enlace Rías Altas Coruña



Enlace Rías Altas Lugo





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