jueves, 2 de octubre de 2014

La berrea en Monfragüe (Cáceres)




Monfragüe

 

Cortejo reproductivo por Monfragüe


Amanece en el monte fangoso, el sol sale tímidamente de sus sábanas; el rocío lava la cara a la encina, al alcornoque, al majuelo, al tomillo y a la jara; el monte huele a limpio, está fresco y se luce brillante; la tierra se aprecia esponjosa tras las primeras lluvias otoñales; las bellotas de robles y alcornoques siembran el suelo húmedo de la dehesa.

Hay un silencio infinito, Monfragüe todavía duerme cuando se oye un estruendo, un berreo grave y potente retumba en el monte: el rey del bosque ha despertado.



Foto realizada por Raúl Sancho. Cedida por Monfragüe Vivo


El cervus elaphus berrea al amanecer y al atardecer, su instinto le dice que tiene un papel importante en la supervivencia de su especie.

El majestuoso, hermoso y admirado ciervo se encuentra en su mejor momento, está fuerte y luce su recién estrenada cornamenta. La naturaleza, un año más, le ha dotado de unos cuernos para luchar contra los otros machos; el más fuerte conseguirá el harén más grande y el mayor número de descendientes.

El ciervo berrea para atraer a las hembras, las persigue y las conduce hasta su harén; berrea para espantar a los otros machos, para marcar su territorio, y si con los berridos no es suficiente llegarán a los cuernos, se enfrentarán en una lucha noble, sin llegar a la sangre, para hacerse con la cérvida; y berrea para conquistar a la futura madre de sus cervatos, excitarla y entonces cubrirla.

Después de ocho meses de gestación un cervatillo verá la luz por el Parque de Monfragüe. Si es macho, en su segundo año de vida le empezará a crecer una pequeña cornamenta que perderá todas las primaveras, creciéndole de nuevo durante el verano. A los tres años alcanzará la madurez pero pasará algún año más hasta que esté listo para procrear y pueda conseguir su harén. Las hembras a los 2 años ya están preparadas para la reproducción, y entonces, el ciclo de la vida continuará...





Entre la jara





 Algo más sobre el cervus elaphus:

* El ciervo es el mayor de los herbívoros silvestres de la Península Ibérica, con un peso que puede llegar a los 250 kilos.

* Presenta dimorfismo sexual, las hembras son esbeltas y carecen de cuernos, los machos son más voluminosos y poseen cuernos la mayor parte del año (excepto entre febrero y mayo, cuando los pierden).

* Son de color pardo, más claro por el vientre y glúteos. Los cervatillos presentan puntos blancos sobre su capa.

* La hembras viven en manadas con sus crías, en un auténtico matriarcado dirigido por una de las ciervas mayores. Los machos son solitarios o  viven en pequeños grupos.

* Los machos son de hábitos nocturnos por lo que son difíciles de ver, excepto en la época de celo.

* La cuerna evoluciona con la edad, sirviendo para especificar el nombre del animal: varetos cuando son más jóvenes y la cuerna tiene una única punta y horquillones cuando tienen ya dos puntas. El número de puntas de la cuerna no tiene una relación directa con la edad del animal, sino que tiene que ver con factores ambientales y genéticos.

* La muda de la cuerna todos los años es un enigma todavía sin respuesta pues significa un desgaste de energía cosa poco habitual en el reino animal.

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Mi agradecimiento a Monfragüe Vivo por el bonito, espectacular y sonoro amanecer que nos prepararon (café incluido) y por la foto del ciervo macho que con tanto gusto me han prestado. Muchas gracias.

Enlace a la web de Monfragüe Vivo






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