sábado, 1 de noviembre de 2014

Magosto, Calbotadas y otras fiestas




 
Castaño


En muchos lugares de España la última noche de octubre y los primeros días de noviembre se celebran con fiestas y tradiciones que si retrocedemos hasta sus orígenes llegaríamos a los pueblos celtas; remontaríamos hasta el 2000 a.C, cuando en estas fechas, los celtas celebraban el Samhain que marcaba el fin del año y de la recogida de la cosecha. Entre los rituales del Samhain estaban encender hogueras para ahuyentar los malos espíritus y dejar comida fuera de las casas para alimentar los espíritus de sus ancestros que esos días regresaban a sus hogares.

Con la conquista de los pueblos celtas por los romanos, esta tradición se fue romanizando y la festividad pasó a celebrarse en honor a la diosa de los árboles frutales y los huertos, Pomona. Ya con el cristianismo todos los pueblos paganos fueron sometidos a la creencia en un Dios único, y sus cultos y rituales se fueron adaptado a la religión católica (excepto en Irlanda que mantuvieron algunas de sus fiestas paganas). Desde entonces, el 1 de noviembre se celebra la festividad de Todos los Santos.

En estas fechas, muchos pueblos de España mantienen tradiciones en las que los protagonistas siguen siendo las hogueras y los últimos frutos recolectados: las castañas. Los nombres a estas celebraciones son diferentes, así en Galicia, Zamora y León es el Magosto, en Asturias el Magüestu, Calbotada en Cáceres, Badajoz, Ávila...

Desde hace unos años, en España también participamos de Halloween, una fiesta que llegó a Estados Unidos y Canadá de manos de inmigrantes irlandeses, y que dicen ha vuelto a cruzar el océano. Pero cuando viajas por España y sus gentes te cuentan como celebraban, y en muchos casos siguen celebrando, los últimos días del mes de octubre y los primeros de noviembre, te preguntas si realmente ha vuelto o siempre ha estado aquí; porque si una mujer se disfraza con harapos y va repartiendo dulces a los niños, o un grupo de vecinos van por las casas pidiendo alimentos para luego reunirse y comer todos juntos, o si después de asar las castañas niños y mayores se tiznan la cara para asustarse unos a otros... El parecido con la fiesta de Halloween es evidente.

Espero, que aunque recibamos influencias de otras culturas, sigamos conservando, divulgando y enriqueciéndonos con nuestras costumbres porque como dijo Tolkien

"No desprecies las tradiciones que nos llegan de antaño; ocurre a menudo que las viejas guardan en la memoria cosas que los sabios de otro tiempo necesitaban saber"







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