viernes, 15 de mayo de 2015

Fuendetodos (Zaragoza)



"La fantasía, aislada de la razón, solo produce monstruos imposibles. Unida a ella, en cambio, es la madre del arte y fuente de sus deseos."

Francisco de Goya y Lucientes



Fuendetodos. Zaragoza



Nuestro viaje por tierras mañicas estuvo dedicado a uno de sus más ilustres hijos: Francisco de Goya y Lucientes.

Mucho se ha escrito de Francisco de Goya, sobre su obra, su vida, su carácter y su visión del mundo. También sobre la convulsa situación de la España en la que desarrollo su excelente repertorio artístico, ese país agonizante en el que la Inquisición trataba de reprimir las ideas ilustradas que llegaban desde Europa.
Pero quizás no sea necesario acercarse a su biografía para conocer a la persona y al artista, ni a los libros de historia para  contextualizar su obra, pues basta con fijar la mirada en sus cartones, lienzos, frescos, retratos y grabados para conocer a D. Paco, el baturro, hombre cabal, noble, tozudo, crítico, satírico, humilde, valiente y con una mentalidad abierta; al artista que no tuvo reparos ni miedos a la hora de reflejar la hipocresía, la incultura y la miseria económica y moral de su país.

Así, a través de sus pinturas, es posible apreciar como sugerentes trazos forman bellas composiciones que reflejan tradiciones y costumbres de la época; como con pinceladas de sarcasmo ridiculiza a la Corte, a la Iglesia y a la sociedad inculta de la España de finales del XVIII y principios del XIX; como con retratos de un magnífico realismo y con grandes dosis de psicología llega a dejar constancia del carácter del retratado además de la simpatía o antipatía que el pintor sentía hacia él; y como los pinceles más oscuros de sus pinturas negras sacaron todo la amargura y decepción del pintor de Fuendetodos.

Goya, coherente con su obra y sus ideas, fue el pintor de las almas y los sentimientos de esa España grotesca que le tocó vivir.








Turismo Fuendetodos



El viaje comenzó en Fuendetodos, el pequeño municipio zaragozano que vio nacer al admirable artista. 


Qué ver en Fuendetodos

Casa Natal de Goya


En esta típica casa de labranza construida a principios del S. XVIII, nació en 1746 Francisco de Goya y Lucientes. Hijo de un dorador de origen vasco y de una labriega de familia hidalga, quiso el destino que su padre fuera llamado para dorar la capilla de la iglesia de Fuendetodos y allí, en casa de su tío materno, nació el futuro pintor de la corte. Vivió en Fuendetodos hasta los 6 años, cuando se traslada con la familia a la capital zaragozana.

La casa fue identificada en 1913 por Ignacio de Zuloaga, gran admirador del pintor, y se la compra a una sobrina-nieta de Goya con el fin de conservarla y mostrarla a los visitantes. Durante los cruentos episodios de la Guerra Civil, la casa del pintor es parcialmente destruida y saqueada.

En 1982 fue declarada Monumento Histórico Nacional.


Casa natal de Goya
Busto de Goya en la Casa Natal

 

 

Sala de Exposiciones Igancio Zuloaga

Junto a la casa natal de Goya se halla esta vivienda dedicada a exposiciones de arte gráfico tanto histórico como contemporáneo.



El Museo del Grabado

A pocos metros de la casa natal de Goya se encuentra el Museo del Grabado en el que se pueden contemplar las cuatro series de grabados más representativos de Goya: Caprichos, Desastres de la Guerra, Tauromaquia y Disparates. 

En los grabados, al igual que en las pinturas que realiza por propia voluntad y que no son de encargo, será donde el artista despliegue toda su creatividad para tratar temas y experimentar con nuevas técnicas, y también donde plasme sus sueños y sus miedos.

En la serie de Los Caprichos, Goya crítica los vicios y las costumbres de la época: la mala educación, las celestinas, la prostitución, la brujería...
Incluirá también unas estampas llamadas La Asnería, una crítica ácida hacia la nobleza y las injusticias sociales. (Goya tuvo pocos días a la venta esta serie por miedo a represalias).

La Tauromaquia, son los grabados que representa la diversión más popular y concurrida de la época. Las escenas reflejan la historia, los orígenes y diferentes sucesos como la muerte de Pepe Illo.

En Los Desastres de la Guerra, Goya nos muestra la violencia, los horrores, las barbaridades y penurias de la guerra. La serie la componían  ochenta grabados, preparados entre 1810 y 1815 de forma oculta por temor a los franceses que ocuparon Madrid hasta 1813. Con la vuelta de Fernando VII y el absolutismo, tampoco fue posible su publicación que se alarga hasta el año 1863.

Los Disparates son unos grabados difíciles de interpretar por sus enigmáticas imágenes. Los que aparentemente parecen temas lúdicos, desenfadados y carnavalescos adquieren un aire siniestro y tenebroso por el dramatismo de la luz nocturna. La mayoría de los asuntos abordados en Los Disparates ya habían sido tratados por Goya en Los Caprichos, pero ahora lo hace de forma grotesca y con dosis de surrealismo.


Los Caprichos


Los Disparates






Goya dominó todas las técnicas de grabado de su época: el aguafuerte, el aguatinta, la punta seca, llegando a converger varias de estas técnicas en una misma estampa. En 1825, con setenta y nueve años, experimenta con una técnica nueva: la litografía



Espacio de Naturaleza Fuenteverde

Se trata de un centro de interpretación de la naturaleza de Fuendetodos y sus alrededores. Alberga un museo dedicado al medio ambiente que incluye muestras de flora y fauna, maquetas, exposición interactiva, talleres de grabados... 
Los biólogos de este centro estarán dispuesto a solventar todas las dudas sobre la vida animal y vegetal de Fuendetodos, dar información sobre la red de senderos, indicarnos las diferentes actividades que ofrece Fuendeverde... Agradecemos a Iván que, aparte de todas estas facilidades para conocer la zona, también nos contara anécdotas, curiosidades e historias de Fuendetodos.

Espacio Fuendeverde



Los neveros de Fuendetodos

Fuera del núcleo urbano se encuentra el nevero de Culroya del S. XVIII. Esta arquitectura popular destinada a la elaboración de hielo aprovechando las nieves del invierno, fueron de gran importancia durante los siglos XVI, XVII y XVIII, pues formaban parte de los recursos económicos de estas tierras que por su situación y las frecuentes nevadas eran las que suministraban el hielo a la capital.



Nevero de Culroya. Fuendetodos


Nevero de Culroya


Iglesia de Ntra. Señora de la Asunción


El edificio original había sido construido en el S. XVIII pero fue destruido durante la Guerra Civil. No fue la única joya que arrasó la contienda, pues también se perdió el Armario de la Reliquias con la imagen de la Virgen del Pilar pintada por Goya. Sí se conserva la pila bautismal donde fue bautizado el pintor.

Junto a la iglesia de Ntra. Señora de la Asunción quedan restos de una antigua iglesia posiblemente de origen mudéjar.


Iglesia de Ntra. Señora de la Asunción


Sólo queda en pie la fachada y unos arcos del crucero de la primitiva iglesia de Fuendetodos


Otros sitios interesantes son:

La balsa artificial fue excavada hace algunos siglos por los vecinos de Fuendetodos, con el fin de recoger el agua de la lluvia y las nevadas para las temporadas de sequía. Hoy, la charca de Fuendetodos forma parte de un parque en el que conviven patos, gansos y cisnes.





La Fuente Vieja y la Fuente de la Rueda. La primera es la que da nombre al pueblo, pues cuando el señor de estas tierras se negó a compartirla con los vecinos, estos le manifestaron que la fuente era de todos. El pueblo de Fuendetodos tiene su origen a raíz de la localización de este manantial en época medieval.


Fuente de la Rueda


 Restos de canteras romanas de las que se extraía la piedra caracoleña, una piedra fósil con la que se construyó el famoso "Puente de Piedra" que cruza el Ebro en Zaragoza.


Piedra caracoleña



También es posible realizar rutas a pie o en bicicleta que nos acercarán a conocer la vida vegetal y animal de Fuendetodos

Estas rutas son: la Ruta de las trincheras con restos de posiciones de la Guerra Civil, la Ruta de los molinos, que lleva hasta los aerogeneradores decorados con detalles de grabados de Goya... Y una muy espectacular es la Ruta de las foces y los focinos, pues en medio de la estepa nos sorprenderán unos surcos abiertos en las rocas por la acción erosiva del agua que según el tamaño se llamarán de foces, focinos o focinicos. Un oasis con un microclima en temperatura y humedad que permite el nacimiento de plantas como los helechos y los arces propios de un clima atlántico. Anidan en estos roquedos el alimoche y el avión roquero. La foz más llamativa es la llamada Foz Mayor.




Pinares de pino carrasco y campos de cereales en la ruta de las foces


Entre la estepa aragonesa, las exuberantes foces


Foz Mayor

Rosa de las rocas blancas por  la ruta de las foces







Francisco de Goya y Lucientes


Francisco de Goya nació en el año 1746, en Fuendetodos. Seis años más tarde, la familia vuelve a  Zaragoza. A los catorce años de edad, comienza a aprender el oficio de pintor en el taller José Luzán.
Con ayuda de sus protectores eclesiásticos viaja a Italia para aprender nuevas técnicas y a su regreso realiza encargos de temas religiosos para las iglesias de Calatayud, Muel y Remolinos. Destacan de esta época sus pinturas de la Cartuja de Aula Dei y las de la Basílica del Pilar, ambas en Zaragoza

En 1774 se establece en la Madrid y comienza a pintar "cartones" destinados a la confección de tapices para la Real Fábrica de Tapices de Sta. Bárbara. Desde 1775 hasta 1792 pintó 63 cartones para decorar los salones del Palacio del Pardo y del Escorial, en ellos, el aragonés dio rienda suelta a su creatividad y libertad de expresar sus sentimientos; así aparte de los temas de caza, bucólicos, populares, de ferias madrileñas, juegos al aire libre, majos y majas... que eran del gusto de los reyes (El baile de S. Antonio de la Florida, La merienda, El Quitasol, El cacharrero...) también pintó cartones en los que con sarcasmo ridiculizaba a la Iglesia y a la Corte (El pelele, Los zancos, La boda...)

En 1780 Goya ingresa en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando con el Cristo en la Cruz. Gracias a su cuñado, el también pintor Ramón Bayeu, se le encarga pintar una cúpula y sus pechinas en la Basílica del Pilar, honor reservado a los grandes pintores de la época.

En 1786 Goya y Bayeu obtienen el título de pintores del rey. Reconocido como excelente retratista, se le abren todas las puertas de las casa más nobles de España, y también la de algunas alcobas como la de la duquesa de Alba.

El nuevo rey Carlos IV le nombra pintor de cámara en 1789 y recibe el encargo de ejecutar un gran retrato de toda la familia real: La familia de Carlos IV. También pinta en esta etapa diversos retratos del rey en solitario y de la reina Maria Luisa de Parma.

En 1792 una grave enfermedad le deja sordo y marcará con fuerza el inicio de una nueva etapa pictórica; sus retratos ganan en vigor y realismo y las obras religiosas en originalidad y sensualidad, como se aprecia en los frescos de 1798 para la ermita de San Antonio de la Florida (Madrid).

A principios del siglo XIX Goya empieza a tratar temas románticos, como la serie La captura del bandido Maragato, y temas sociopoliticos como El dos de mayo de 1808 y Los fusilamientos del 3 de mayo.

Con la Guerra de la Independencia, el pesimismo del pintor irá acrecentándose, y en 1819, otra vez la enfermedad produce un giro en el estilo del artista; la introversión, el pesimismo y el aislamiento dan lugar a las fantásticas pinturas de su vivienda, la Quinta del Sordo (Madrid).

En 1823, tras la invasión del ejército francés los Cien Mil Hijos de San Luis, Goya se traslada a Burdeos refugiándose en casa de su amigo el escritor Leandro Fernández de Moratín que escribiría: "Ayer llegó Goya, viejo, enfermo y sin hablar una palabra en francés..." De esta última etapa destaca el retrato La lechera de Burdeos y el más conmovedor, el realizado a lapiz negro y litográfico Aún aprendo.

Francisco de Goya y Lucientes muere en Burdeos en 1828. En 1899 su restos mortales fueron sepultados definitivamente en la ermita de S. Antonio de la Florida.






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