jueves, 22 de octubre de 2015

Quinta del Duque del Arco. Monte de El Pardo (Madrid)




"He reducido el mundo a mi jardín y ahora veo la intensidad de todo lo que existe"

José Ortega Y Gasset





Quinta del Duque del Arco



Jardines Quinta del Duque del Arco. Monte de El Pardo (Madrid)


Las cinco Bellas Artes (arquitectura, pintura, escultura, poesía y música) son manifestaciones del espíritu hechas por el hombre; mediante la técnica, la idea que surge de la mente humana se hace realidad sensible.

El jardín es una manifestación más de la tendencia natural del hombre hacia la belleza, adaptándose a los principios estéticos del momento y formando parte de la cultura de las diferentes épocas.

A lo largo de la historia, los jardines han tenido un fuerte protagonismo, cada civilización les daba un valor y simbología. Se considera a Mesopotamia (con los jardines colgantes de Babilonia) y a Egipto las primeras culturas en las que se desarrollaron los espacios ajardinados, el objetivo de estos jardines era crear lugares sombreados y frescos; los musulmanes se inspiraban en el paraíso del Corán; los chinos imitaban la propia naturaleza tomando como fuente la filosofía Tao; para los griegos tenían la finalidad práctica de proporcionar frutas, verduras, plantas aromáticas...; los romanos querían reflejar el poder y la grandeza en sus jardines... 

Ya en el renacimiento, el jardín se convierten en un importante complemento arquitectónico, desarrollando diferentes estilos: el estilo italiano como una vuelta a los clásicos, el estilo francés con el gusto por las líneas rectas, la grandiosidad... y el estilo inglés, imitando la naturaleza con toques románticos.



La Real Posesión de la Quinta del Duque del Arco 

 

Madrid dispone de un bello muestrario de jardines de diferentes épocas y estilos. Los de la Quinta del Duque tienen un especial valor dentro de la jardinería histórica española, pues se trata de un refinado jardín con mezcla de estilos hispano, francés e italiano, con un gran parecido en las formas a los de la Granja de S. Ildefonso, la gran creación de Felipe V.

Parterres de boj, estanque, cascada, fuentes, esculturas, rosales, coníferas, dos ejemplares de secuoya roja (el árbol más alto del mundo), olivares y el entorno natural del monte de El Pardo, consiguen crear un exquisito decorado para dar agradables y tranquilos paseos, y a escasos kilómetros del bullicio de la capital.

El origen de la Quinta del Duque se remonta al año 1717 cuando el Duque del Arco, Caballerizo Mayor de Felipe V, compra esta finca. Años después, construye el pequeño palacio y crea las huertas y los jardines. Este tipo de viviendas eran las que los aristócratas de los siglos XVII y XVIII utilizaban para retirarse a las afueras de Madrid.

El jardín fue lo más importante de la finca, con un diseño siguiendo las influencias francesas traidas por Felipe V,  pero, lamentablemente, el trazado original se fue desfigurando desde mediados del S. XIX.
La mayor parte del terreno agrícola estuvo plantado de viñedos, tuvo casi mil especies diferentes de frutales y más de un centenar de naranjos.

Cuando el Duque muere, su viuda dona la Quinta a Felipe V, quien la incorpora al Real Sitio del El Pardo.

En  1935 es declarado Monumento Nacional. Al año siguiente, el golpe de Estado soprende a Manuel Azaña en esta finca, su residencia.


Entrada a la Quinta del Duque del Arco




Cascada en los jardines de Quinta del Duque del Arco


Palacio de la Quinta del Duque
Jardines  y estanque de la Quinta del Duque del Arco, al fondo las torres del centro de Madrid


Setos de boj y rosales. Quinta del Duque del Arco

Cipreses. Quinta del Duque del Arco


Secuoya. Catalogado como Árbol Singular


Secuoya. Quinta Duque del Arco




























Madrid desde el Monte de El Pardo



Enlace a: Monte de El Pardo (Madrid)




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