miércoles, 17 de febrero de 2016

Anden 0. Estación Museo de Chamberi. Madrid





Entrada a la Estación Museo de Chamberí



Son muchos los arquitectos que dejan su impronta en las ciudades donde desarrollan sus obras; la imaginación, el estilo, el alma del creador marcará el carácter del lugar, así Barcelona se impregnó de la fantasía de Gaudí; en Baeza, Úbeda y Jaén los Vandelvira (padre e hijo) dejaron el máximo exponente del renacimiento, la Valencia gótica no se concibe sin Peré Compte... Y Madrid no sería la ciudad ecléctica y monumental sin las construcciones de Antonio Palacios

Un paseo por las calles Alcalá y Gran Vía será suficiente para admirar el legado de este arquitecto: el Palacio de Cibeles (hoy el Ayuntamiento de la ciudad), el Casino, las Casas Palacio Palazuelo, la Casa Matesanz, el Banco Español del Río de la Plata (hoy sede del Instituto Cervantes), el Circulo de Bellas Artes... 
Y si además nos acercamos hasta la Plaza de Chamberí podremos conocer otra obra de Antonio Palacios: el interior de la Estación de Chamberí.



 

Andén 0. Estación de Chamberí

 

Viajaremos hasta el Madrid de principios del siglo XX, a una ciudad que está creciendo en población y extensión,  por lo que se ve en la necesidad de modernizarse y adaptarse a los nuevos tiempos con la implantación de un nuevo sistema de transporte urbano: el metro.
El proyecto se inicia en 1917 cuando se constituye la Compañía Metropolitana Alfonso XIII, con el nombre del monarca en agradecimiento a la aportación personal de un millón de pesetas que hizo a la empresa.

Los ingenieros encargados de proyecto fueron Antonio González Echarte, Carlos Mendoza y Miguel Otamendi, la configuración arquitectónica la asumió Antonio Palacios, siendo el encargado del diseño de entradas, vestíbulos, andenes, túneles de paso, barandillas, farolas, templetes... y hasta del logotipo del metro, que ha llegado hasta nuestros días aunque con alguna pequeña modificación.



 













Antonio Palacios buscó un diseño que sin repercutir en los criterios de funcionalidad, sencillez y economía también fuese atractivo, luminoso y vanguardista. Para este resultado optó por una solución funcional muy simple en cuanto a recorridos y organización, incorporó la luz natural mediante un lucernario en el vestíbulo, y revistió las paredes y bóvedas con pequeños azulejos biselados blancos rompiendo la monocromía con detalles en piezas de cerámica en verde, azul cobalto y cordones con reflejos metálicos.








En 1919, Alfonso XIII inauguró esta primera línea de metro (Linea 1) que cubría una distancia de tres kilómetros entre el barrio obrero de Cuatro Caminos y la céntrica Puerta del Sol, y que contaba con ocho estaciones. 
La estación de Chamberí fue una de ellas. Permanecerá en funcionamiento hasta el año 1966, cuando Metro decide alargar las estaciones de la Linea 1 para poner en servicio trenes de 6 coches (hasta entonces los trenes se componían de 5 coches con capacidad para 250 personas). Ante la imposibilidad de ampliar esta estación por su situación en una curva y contando la línea con dos estaciones muy próximas (Bilbao e Iglesias), la estación de Chamberí es clausurada.

Después del cierre al público, fue utilizada durante años para dar cobijo en invierno a mendigos que se acomodaban por pasillos y andenes haciendo lumbres para calentarse, siendo, sin querer, los protagonistas de una de las leyendas de fantasmas que guarda la estación de Chamberí, pues los pasajeros de los trenes que pasaban por esta estación, creían ver figuras fantasmales que no eran otra cosa que los mendigos entre el humo de las hogueras.

En el año 2006 se inician los trabajos de recuperación de la Estación de Chamberí, manteniendo suelos, muros, bóvedas, carteles publicitarios, andenés y mobiliario, tal y como quedó al cierre en 1966.

Actualmente, está abierta al público como Estación Museo de Chamberí. 
La visita es gratuita y el horario es:
* Viernes de  a 11 a 13h. y de 17 a 19h.
* Sábados de 10 a 14h.
En horas puntas realizan visitas guiadas muy interesantes pues amplían detalles de la construcción de la estación, de los beneficios económicos que dejaba la publicidad, del proceso de selección del personal (las mujeres debían ser monas y solteras ¡Terrible😠!), de las leyendas...

La visita puede completarse con la Nave de Motores de Pacífico, pero eso lo dejamos para otro post.



Entrada. Detalle  del suelo original
Taquilla principal




















Taquilla auxiliar






















Entradas y salidas junto a las taquillas
Los carteles publicitarios son uno de los grandes atractivos de la estación, ya que se conservan prácticamente tal y como fueron creados en la década de los años 20



Andén 0































La estación de Chamberí es una muestra bien conservada de nuestro patrimonio industrial, pero también nos permite conocer una parte de la historia de Madrid, los avances de la ingeniería industrial, los cambios sociales a lo largo del siglo XX, el desarrollo de la publicidad, y, como no, seguir las huellas arquitectónicas de uno de los grandes arquitectos que tuvo la capital.








2 comentarios:

  1. Pues me encanta. Nosotros tuvimos la suerte de verlo a las pocas semanas de la apertura, con la restauración reciente. Era espléndido. Todo era nuevo y perfecto. Hace unos mese volvimos a verlo y se nota que la conservación no es la mejor.
    Uno de los detalles de ese gran arquitecto se esconde en los biseles de los azulejos. Crea una sensación de amplitud que no ofrecen los azulejos lisos.

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  2. Gracias por la visita Elessar. Coincido contigo en que los azulejos blancos y biselados juegan un papel muy importante en la sensación de amplitud y luminosidad que buscaba Antonio Palacios.
    Un cordial saludo

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