martes, 19 de abril de 2016

Parque Natural del Delta del Ebro (Tarragona)




"El buen hombre es el amigo de todos los seres vivos"

Mahatma Gandhi.



Parque Natural del Delta del Ebro





El Delta del Ebro (Tarragona)


Hay lugares en los que el hombre y la naturaleza parecen haber encontrado el equilibrio perfecto, esto ocurre en el Delta del Ebro. Un lugar con un paisaje en perpetua mutación, donde sus habitantes han superado múltiples adversidades y con sentido común se han adaptando a los cambios y donde numerosas especies vegetales y animales contribuyen en la supervivencia de este magnífico ecosistema.
El Parque Natural del Delta del Ebro es la mayor zona húmeda de Cataluña, con una superficie de 320 km2. Constituye uno de los hábitats acuáticos más importantes del Mediterráneo occidental. Se localiza en la desembocadura del río Ebro, en la provincia de Tarragona.

La fisionomía actual del Delta del Ebro es el resultado de un proceso lento, de siglos. Un paisaje de cambios constantes pues se formó con los sedimentos que el río Ebro fue depositando en la desembocadura. Y parece que seguirá mutando, pues desde la construcción de los embalses los sedimentos no llegan hasta el delta, y esto unido a otros factores como el aumento del nivel del mar ponen en peligro la existencia de este paraíso.

Delta del Ebro. Laguna Encanyssada



Nos ha cautivado el Delta del Ebro, hemos encontrado el sitio ideal para dar paseos por inmensas playas salvajes, avistar aves solitarias como la garza real o exóticas como el flamenco, presenciar hermosas puestas de sol, desplazarnos en bicicleta por caminos entre arrozales, lagunas y canales, conocer rincones auténticos, saborear buenos arroces y pescados... y, por unos días, hemos participado de vivir despacio.


Caminos entre canales


Construcción típica del Delta junto al canal

Infinidad de aves en el Delta del Ebro

Puesta de sol desde el Trabucador

Guiso de anguila, todo un clásico del Delta del Ebro



 

¿Por dónde andorreamos en el Delta del Ebro?



Nuestro mapa


Alojados en Deltebre, más o menos en el centro del Parque, nos organizamos para visitar cada día una zona: este, norte, sur, centro y por último oeste subiendo a la Sierra del Montsia para tomar las mejores panorámicas del Delta del Ebro.

 

El Este del Parque Natural del Delta del Ebro


Gola de Migjorn. Tuvimos que cruzar el río por el puente nuevo para llegar a S. Jaume d'Enveja (este puente y el de Amposta son los únicos que cruzan el Ebro en el Parque) y desde allí a Gola de Migjorn, una de las antiguas desembocaduras del río Ebro que va bordeando la isla de Buda y finaliza en la extensa playa de la Alfacada.

Desde el mirador se puede contemplar la playa, la laguna de la Alfacada y la isla de Buda, con la animada compañía de garzas reales, garcetas, gaviotas y cormoranes.

Isla de Buda desde el mirador de la Gola de Migjorn

Garza Real por la carretera hacia Gola de Migjorn
Antigua desembocadura del Ebro. Gola de Migjorn




Laguna el Garxal. Ésta es la laguna más joven; se formó tras una riada que cambió el curso de la desmbocadura. Desde el mirador el Zigurat pudimos apreciar la actual y la antigua desembocadura, la isla de S. Antonio y la isla de Buda.
Después, continuamos una senda que nos llevó hasta un observatorio, adentrándonos en un ecosistema dunar con una rica vegetación compuesta de eneas, carrizo, jacintos marinos... Ya en el mirador de la laguna vimos flamencos, garzas, moritos, cormoranes y ánades.

Desde el embarcadero de la urbanización Riumar salen barcos que recorren este último tramo de la desembocadura del Ebro.

Laguna el Garxal


Mirador el Zigurat

Río Ebro desde el mirador del Zigurat
 Desembocadura del Ebro, al fondo la isla de S. Antonio

Desde el observatorio de la Laguna el Garxal

 

El Centro del Parque Natural del Delta del Ebro


Canal Vell. No encontramos el mirador, pero en el solitario camino nos sorprendieron garzas reales, moritos y garcetas. Mereció la pena.


Garza real




Deltebre. Esta población se formó con la unión de dos barrios: Jesús y María y la Cava. 

Un paseo paralelo al río nos permitió llegar en bicicleta hasta la isla de Gracia, cruzando el  moderno puente. Durante el recorrido fuimos viendo las trampas para la pesca de angula, las pequeñas barquitas de pescadores y el antiguo transbordador La Cava, los huertos de Deltebre...
Una vez en el puente, unos paneles informativos nos aclararon la historia de los transbordadores en el Delta del Ebro, embarcaciones utilizadas por los ribereños para cruzar el río antes de la construcción del puente en el año 2010. También hay tumbonas y bancos para acomodarse mientras uno contempla el paso del río Ebro o el espectáculo del amanecer.

Ya en la otra orilla, el paseo discurre entre arrozales y vegetación de ribera.


Río Ebro a su paso por Deltebre. Al fondo la isla de Gracia


Vistas desde el puente que une Deltebre con Sant Jaume d'Enveja

Barquitas de pescadores de Deltebre.


Transbordador La Cava


Vista nocturna del puente desde Deltebre

Deltebre y el Ebro desde la terraza del bar el Mirador


El Sur del Parque Natural del Delta del Ebro


Laguna Encanyssada. Es la más grande del Delta con más de 1.000 hectáreas. En esta laguna pudimos disfrutar del avistamiento de colonias de flamencos que al atardecer y con la puestas de sol crean un sugerente espectáculo.

Desde el mirador de la Casa de Fustas contemplamos un bonito paisaje acompañado de la algarabía de diferentes aves.
La Casa de Fustas, es una antigua casa de madera que fue traída desde Canadá por un grupo de industriales barceloneses para utilizarla como refugio en las temporadas de caza. Hoy acoge una exposición sobre la formación de las lagunas y de las aves que habitan en el Parque.



 Laguna Encanyssada
Canales junto a la laguna
Compuerta
Casa de Fustas








Colonia de flamencos en la laguna Encanyssada





Atardecer en la Laguna Encanyssada

Puesta de sol desde uno de los miradores de la laguna  Encanyssada


Laguna la Tancada. La segunda laguna más grande del Delta del Ebro, antiguamente unida a la Encanyssada. Esta laguna es otro de los lugares donde vimos a los esbeltos flamencos, además de bellos atardeceres.

Junto a esta laguna se encuentran las antiguas salinas de S. Antonio

Gran parte de las lagunas de la Encanyssada y la Tancada se pueden recorrer en coche, haciendo paradas en los diferentes miradores y observatorios. Pero si lo que queremos es bordear todo el perímetro de la laguna, está la Ruta de las Lagunas para hacerla a pie o en bicicleta.


Flamencos en la laguna la Tancada





Flamenco

Anochece en la Tancada

Antiguas salinas de S. Antonio



Poblenou del Delta. Pueblo muy pintoresco formado por blancas viviendas de dos alturas y con patio interior, entre las que sobresale la torre de la iglesia, también pintada en color blanco. Las calles se adornan con grandes palmeras. 

Tuvo su origen durante la dictadura franquista como pueblo colonizador con el nombre de Villafranco del Delta; a los colonos que fueron a vivir allí se les dio vivienda y tierras de cultivo.
Algunas de estas casas, hoy se han transformado en restaurantes y bares para dar servicio a visitantes y turistas. Nosotros comimos un arroz a la brasa en "Lo Patí de Agustín", excelente, eso sí necesario reservar mesa. 


Poblenou del Delta





Torre de San Joan. Saliendo de Poblenou hacia la Laguna de la Tancada vimos los restos de esta antigua torre de defensa, una de la muchas que se levantaron en la costa del Mediterráneo para controlar la llegada de barcos piratas.



Torre de San Joan


El Trabucador. Se trata de una larga franja de arena (6 km.) que une el Delta con la Península de la Banya, divide el mar en dos quedando al oeste el mar abierto y al este la bahía de los Alfaques.

Atractivo lugar tanto de día para recorrerlo a pie y llegar hasta las Salinas de la Trinidad y el mirador, contemplando infinidad de aves, como al atardecer para ver el sol esconderse tras la sierra de Montsiá y después volver la vista al Este para presenciar como la luna (si es luna llena, todavía mejor) aparece sobre el Mediterráneo. Un espectáculo muy romántico, gratuito y para todos los públicos ;-)


Puesta de sol desde el Trabucador

El sol desaparece tras la sierra de Montsiá
Últimos rayos del día en el Trabucador


El Norte del Parque Natural del Delta del Ebro


Punta del Fangar. Esta península de 6km. de largo por 3 km. de ancho es otra de las maravillas naturales que guarda el Delta del Ebro. Un espacio de dunas móviles con un alto valor ecológico por ser lugar de nidificación de aves y refugio de diferentes especies animales.
Sin más construcción que el emblemático faro del Fangar, merece la pena pasear entre las sugerentes dunas (con algún que otro espejismo) hasta llegar al faro, y realizar el recorrido de vuelta por la playa. Una ruta de aproximadamente 5km. que realizamos en unas 2 horas, mientras disfrutábamos de la soledad y el silencio sólo alterado por el aleteo de patos y gaviotas.

Dunas Punta del Fangar

Punta  del Fangar, al fondo el faro y la población de Ampolla

Dunas en la Punta del Fangar

Faro del Fangar




Puerto Illa de Mar. En la bahía del Fangar se encuentra este pequeño puerto pesquero. Interesante para conocer las técnicas, aparejos y embarcaciones tradicionales de los pescadores y las bateas utilizadas en la cría y recogida del mejillón.
También es un buen observatorio de aves acuáticas, tanto el puerto como el canal junto a la carretera.

Puerto Illa de Mar

Barquitas varadas y al fondo las bateas o mejilloneras

Garceta en el puerto


Garceta en vuelo



















Gaviotas


Correlimos, garcillas y otras aves en los  canales junto al puerto





Laguna de les Olles. Esta laguna, la más pequeña, era la antigua desembocadura del río Ebro antes de formarse el Delta. Varios miradores y observatorios  bordean el perímetro de esta laguna en la que conviven colonias de jóvenes flamencos, junto a patos colorados, cormoranes y ánades.

En este lugar fuimos testigos de unas atractivas y solitarias puestas de sol entre mar, laguna y arrozales.


Observatorio de la laguna de les Olles

Jóvenes flamencos

Joven flamenco

Laguna de Les Olles

Puesta de sol desde el mirador de la lagunas de les Olles

La playa del Arenal y al fondo Ampolla, desde el mirador de la laguna de les Olles

Laguna y  mar

Noche de luna llena



El Oeste del Parque Natural del Delta del Ebro


Camarles. En este pequeño pueblo visitamos una de las torres de vigilancia que se levantaron a lo largo del Mediterráneo para prevenir de los ataques piratas. Se trata de una torre cilíndrica que se construyó sobre una alquería islámica.
Una escalera de caracol lleva a la parte superior de esta construcción desde donde se obtienen unas buenas panorámicas del Delta del Ebro.
(La torre suele estar cerrada, las llaves hay que pedirlas en la Oficina de Turismo que está enfrente).





La Aldea. Tomamos el camino que indica hacia la ermita, atravesando campos de cereales y huertos, para llegar hasta este lugar que acoge la ermita, la torre y el castillo de La Aldea; el castillo es de origen islámico y la torre alberga un centro de interpretación.






Amposta. Por un coqueto y llamativo  puente colgante entramos en esta villa con la intención de conocer los restos del recinto fortificado levantado por orden de Ramón Berenguer III; un paseo por la historia pues el recinto conserva restos desde sus orígenes ibéricos e islámicos hasta construcciones industriales del siglo XIX. Carteles informativos nos facilitaron la visita explicando las diferentes costrucciones y su momento histórico.


El emblemático puente  de Amposta

Restos del recinto fortificado de Amposta




El puente de Amposta iluminado




Ullals de Baltasar. Este paraje recuperado tiene un encanto especial; la singularidad lo ponen las pequeñas lagunas circulares con agua transparente  llamadas ullals, que son surgencias permanente de agua dulce procedente de los acuíferos  de las cordilleras cercanas.
A esto, hay que añadirle una vegetación de juncos, carrizos, lirios, sauces blancos y eucaliptos, poniendo la nota exótica los nenúfares blancos. También una variada fauna, con peces, anfibios, reptiles y numerosas aves. Pudimos ver garzas reales, garcetas, cigüeñuelas, abubillas, carriceros y al colorido martín pescador.


Ullals de Baltasar


Ullals

Nenúfares en las ullas de Baltasar























San Carlos de la Rápita. Aunque hubo asentamientos anteriores, la creación de este municipio se produce en el Siglo XVIII, cuando Carlos III ordena la construción de un puerto con intención de que fuera el más importante del Mediterráneo, así como de un núcleo urbano en el barrio pesquero de La Rápita. Se llega a construir el canal de navegación que une Amposta con la Rápita y se inician las obras de otros edificios que quedan inacabados por la muerte del monarca.

La Glorieta y la iglesia Nueva son dos de los edificios proyectados por Carlos III y que quedaron incompletos. Junto con la plaza Carlos III y la Torre de Guardiola coronada por una estatua del Sagrado Corazón (con unas bonitas panorámicas de la ciudad) son las construcciones más emblemáticas de San Carlos de la Rápita.

Interesante también conocer los viveros de mejillones y ostras en la Bahía de los Alfaques.


Vistas nocturnas de S. Carlos de la Rápita desde la Torre Guardiola

San Carlos de la Rápita bajo la luna llena


Sierra del Montsia. Y de un paisaje marítimo, de arrozales, canales y lagunas nos desplazamos a un bosque tupido de encinas, madroños, durillo, romero, palmitos... en la Sierra de Montsia. De divisar aves limícolas pasamos a presenciar el vuelo de aves rapaces y a escuchar el canto de pajarillos.

Tomamos una ruta que lleva hasta la piedra llamada la Foradada desde donde se divisa todo el Delta del Ebro. Por el camino, hicimos paradas en el área interpretativa del Bosque del Bugar para informarnos de la fauna y flora de la zona y para ver unas encinas gigantes junto a unos antiguos hornos de cal. Ya en la cima nos topamos con los restos de la Masia de Mata Redona.



Senda de subida a la Foradada
Exótico bosque mediterráneo

El Delta del Ebro desde la sierra del Montsiá



Y esto fue lo que vivimos durante nuestro viaje al Delta del Ebro. Era principio de la primavera por lo que los campos de arroz estaban todavía en el letargo del invierno, en color tostado. Tendremos que volver para verlos en color azul, cuando los inundan; en color verde, cuando crece el cereal; y en color dorado anunciando la recogida. Será un placer.



Arrozales en el Delta del Ebro




















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