viernes, 23 de septiembre de 2016

La Provenza (Francia) - II Parte

 

 II Parte de una excepción a los viajes por España de este blog: 

Algunos lugares de la Provenza (Francia)

 

 

"La única vejación para el visitante de Provenza es descubrir con consternación que no tiene suficiente tiempo para hacer justicia a todo lo que el país tiene que ofrecer en cuanto a monumentos históricos"

Lawrence Durell

 

Aviñón





La Provenza



"Zigzagueando por esas largas y polvorientas carreteras, entre bosquecillos de olivos, bajo túneles temblorosos de hojas verdes,..." (Lawrence Durrell) llegamos a la Provenza.








Nuestro recorrido por esta región tan llena de contrastes y colorido comenzó en una esplendida ciudad con un rico y bien conservado patrimonio: Aviñón.

Para después llenarnos de sensaciones con los campos alfombrados de lavanda, girasoles y viñedos; con los mercados de antigüedades; con las fiestas tradicionales, con los románticos pueblos en las laderas del Luberón; con los ocres del Colorado Provenzal; con el legado romano en Arlés; con los caballos, los toros y los flamencos de la Camargue...

Y con su exquisita gastronomía: el pato en todas las cartas con sus diferentes guisos y salsas, pero también el toro de la Camargue, los salchichones de trufa o de tomate de Arlés, los patés de oca, de aceituna, de berenjena o de calabacín de Saint Remy de Provence, el cordero asado con hierbas provenzales, la panceta rellena, el picandón (queso de cabra), las ensaladas con embutidos...
Platos acompañados por los vinos del Ródano, del Luberón o del Ventoux.

Pero sobre todo con los colores, con ese caleidoscopio natural que es la Provenza:

 

 

 

Aviñón

"Sur le pont de Avignon l'on y dance, l'on y dance..." 

Y nos acercamos hasta el famoso puente medieval, que si en principio cruzaba el Ródano uniendo la ciudad de Avignon con Villeneuve les Avignon, actualmente no llega de una orilla a la otra, pues tan solo queda en pie una parte del puente.

El puente de Aviñón fue construido en el S. XII sobre las pilastras de piedra del primitivo puente romano. Fue destruido en numerosas ocasiones por las crecidas del Ródano y reconstruido después, pero tras la fuerte crecida de 1660 el puente no volvió a repararse y quedó en la condiciones actuales.
Forma parte del Patrimonio de la Humanidad desde el año 1995, junto con las magníficas y bien conservadas murallas, el Palacio de los Papas, la Catedral y el Pequeño Palacio, le Petit Palais.

Todo un muestrario del esplendor que durante la Edad Media tuvo esta ciudad residencia papal por lo que también es conocida como la Ciudad de los Papas.

Cruzando el Ródano se halla  Villeneuve lez Avignon, ciudad de reyes y cardenales, con bellos edificios medievales como la Cartuja, el Fuerte de St. André, la Abadía de St. André y sus jardines renacentistas y la iglesia de Notre-Dame.

Catedral Aviñon
Murallas Aviñón


Puente de Aviñón

Sur le pont de Avignon

L'isle sur La Sorgue


Es llamada la Venecia de la Provenza por los canales en los que se divide el río Sorgue a la entrada de la ciudad, quedando parte de la ciudad en una isla (de ahí su nombre).

L' Isle sur La Sorgue es un lugar muy agradable para pasear, siempre con la imagen y el frescor del río y los árboles que sombrean las orillas. Jardines, norias, animadas calles, terrazas junto al canal y hasta un gran patio con tiendas de antigüedades son algunos de los muchos detalles que dan ese aire tan romántico a esta Venecia provenzal.


L' Isle sur La Sorgue



Cubertería en el mercado de antigüedades

 

Sault

A los pies del Mont Ventoux (os sonará por la vuelta ciclista) en una colina aparece esta villa tan típicamente provenzal. Todo lo emblemático de la Provenza lo encontramos en este lugar; los inmensos campos de lavanda, las pintorescas y cuidadas calles, las coquetas fachadas, las apacibles plazas, las exquisitas panaderías, boulangeries,... todo con ese aire campestre y delicado que parece envolver a los pueblos provenzales.
Además del rico patrimonio histórico que le ha valido el título de Patrimonio Mundial por la Unesco.

Aprovechamos para visitar Sault el día de la fiesta de la lavanda (15 de agosto). Entre las actividades festivas hubo un concurso de siega de lavanda con hoz "a la faucille", una exposición de tractores y vehículos antiguos, un desfile de carrozas decoradas con lavanda, otro desfile de carros y bicicletas antiguas, música y danzas tradicionales, un gran mercado con productos de la zona (miel, esencias, turrones, pasteles, quesos...) Actividades que nos permitieron conocer tradiciones y el folklore de la región.


Como curiosidad, el recinto donde se realizaron estos festejos es un hipódromo cuyo centro es una campo de lavandas.

Alfombras púrpuras en Sault

Plaza de Sault

Calles de Sault
Calles de Sault
Las coquetas fachadas




Bailes tradicionales de la Provenza
Traje típico campesino provenzal









Poda con hoz de la lavanda
Métodos modernos en la poda de la lavanda



Carrozas de lavanda

Quesos







Macarons




Apt


Nosotros podríamos decir que es la ciudad de los mercados en la calle, le marché o la brocante (cuando se trata de antigüedades), pues los dos días que estuvimos hubo mercados; un día el tradicional de todas las semanas y otro fue el mercado especial de frutas confitadas, pues Apt presume de tener la mayor fábrica del mundo de fruits confints.

Fue una ocasión para disfrutar de estos lugares tan genuinos y animados donde los sentidos se estimulan con los colores de las frutas, las telas, las flores y los tintes naturales; con los olores a hierbas provenzales, quesos, esencias, jabones... ; con los sabores de frutas confitadas, vinos y patés; y escuchando la música de los grupos tradicionales o de jazz que invade estos mercados.
¡Y hasta para dar rienda suelta a la imaginación elucubrando las vidas pasadas de los objetos antiguos puestos a la venta!

A la vez que paseábamos por el mercado, pudimos conocer el casco viejo, con interesantes construcciones como la Catedral de Sta. Ana con campanario románico, la puerta de Saignon y los elegantes edificios de la plaza del Ayuntamiento, del Hotel Mairie



Grupo folklórico animando el mercado semanal


Danzas de la Provenza en la plaza del Ayuntamiento


Antigüedades
Vajillas antiguas




Céreste


Nos acercamos  hasta aquí para cenar en el restaurante que nos habían recomendado, La Pastorale. Pero antes de entrar, sin despistarnos con el horario francés de las cocinas, dimos una vuelta por este pueblito a los pies del Luberón y descubrimos algún romántico rincón y detalles muy provenzales. Después vino la cena, también muy provenzal con algunos toques originales.


Rincones románticos de Céreste

Puerta tallada




Reillane


Llegamos buscando una oficina de turismo, y encontramos le Office de Turisme y más de lo mismo: otro entrañable pueblo provenzal con su callejuelas, plazas, fuentes, ventanas de colores y la iglesia coronando todo el conjunto.

Reillane




Folcalquier


Entre la montaña de Lure y el macizo de Luberón se encuentra esta cité que merece una larga parada pues conserva un rico patrimonio arquitectónico. 

Empezamos nuestra visita por el animado centro histórico, con numerosos cafés, restaurantes, tiendas... y bellas obras de arquitectura como la catedral Notre-Dame du Bourguet, el convento de los Cordeliers y la plaza de Saint-Michel con su fuente gótica.

También subimos a la antigua Ciudadela, donde se encuentra la capilla de Notre- Dame de Provence de estilo románico-bizantino y un curioso carrillón de campanas.
Desde aquí, se obtienen unas magníficas vistas a la ciudad y la campiña.

Folcalquier

Carrillón
Vistas desde la ciudadela



Valensole


Atravesando campos de lavanda, algunos todavía en flor y otros ya podados, disfrutando con las estampas de estas plantaciones tan perfectamente alineadas y del aroma que desprendían los campos púrpura, llegamos a Valensole.
Aquí, visitamos el pequeño pero interesante Museo de la Lavanda y una antigua destilería. También aprovechamos para comprar jabones y esencias de lavanda.









Museo de lavanda y destilería


Carretilla de lavanda

Gignac


Entre campos y bosques se alza este pueblo, muy pequeño pero con mucho encanto, beacoup de charme, como dirían los franceses. Dimos un paseo por sus tranquilas calles contemplando la iglesia románica, el antiguo lavadero, las rústicas viviendas y los restos de la fortificación destruida en el s. XVI.

Gignac



Rustrel


En esta villa se encuentra el denominado Colorado Provenzal, el paraje más colorido de toda la región; los verdes de la vegetación junto con los amarillos, naranjas, rojos, blancos y marrones de "Los Ocres" consiguen un paisaje muy llamativo e insólito.

El Colorado Provenzal es una antigua cantera de ocre (mezcla de arena arcillosa con óxido de hierro) de donde se obtenían variados pigmentos para la elaboración de tintes. Estas canteras fueron explotadas desde finales del s. XVII hasta el año 1992, y los pigmentos se llegaron a comercializar por todo el mundo.

El Colorado Provenzal se extiende a lo largo de 30 hectáreas. Se ha acondicionado un recorrido de 15 kilómetros por diferentes rutas de 1, 2 y 3 horas, en las que fuimos descubriendo cortados, acantilados, chimeneas de hadas (esculturas naturales), galerías, un pequeño desierto de tierra blanca, vías de ferrocarril y acueductos.

El Colorado Provenzal de Rustrel

Acueducto


Rousillon


Antes de llegar al centro de esta villa, visitamos la antigua fabrica de ocres Mathieu, un espacio que reúne todas las sabidurías, el savoir-faire, en relación a la elaboración de los colores. Un recorrido por esta fabrica para conocer el interesante mundo de los ocres: desde la recogida del mineral en las canteras y la llegada a la fábrica, pasando por todos los procesos de elaboración de los tintes, hasta el almacenamiento en barriles para su distribución.

Esta fabrica se creó en 1921 y dejó de funcionar en 1963; cuando los tintes naturales son sustituidos por los químicos.

Ya en el interior de Rousillon pudimos apreciar los muchos encantos que le han llevado a formar parte de la clasificación "Los Pueblos más bonitos de Francia" (Le Plus Beaux Village de France).



Colores de la Provenza

Las estanterías de la fábrica Mathieu llegaron a guardad más de 3000 pigmentos diferentes
Nave donde se elaboraba el color amarillo







Gordes


La imagen de este village desde la carretera, debe ser la más fotografiada del Parque Natural del Luberón, de hecho hay un mirador para poder aparcar y tomar las panorámicas con tranquilidad. Merece la pena pues es una bella postal de la villa sobre una colina, con sus casas en color tierra clara, sus jardines con cipreses, y los campos de cereales y frutales en el valle.

El interior tampoco defrauda: callejuelas empedradas, mansiones medievales, plazas, fuentes... aunque por las fechas, un poco saturado de visitantes.

En Gordes se encuentra la abadía de Notre Dame de Sénanque, una bonita construcción del s. XII entre campos de lavanda. (No pudimos visitar el interior porque yo llevaba un vestido por encima de la rodilla y con los hombros descubiertos, 😞)

Gordes
Vistas desde Gordes

Abadía de Notre Dame de Sénanque. Gordes





Ménerbes


Un edificio de la entrada anuncia que "la vie est belle" y a partir de aquí uno empieza a comprobrar el placer que proporciona pasear por esta villa acogedora y tranquila.

Ménerbes se alza sobre una colina coronada por la silueta del castillo y rodeada por los tapices verdes que forman los campos de cultivo. Viviendas medievales y renacentistas, muy bien conservadas, nos darán cuenta de su importante pasado.
Durante las guerras de religión del siglo XVI, Ménerbes fue la capital del movimiento protestante.

En la parte más alta de la villa, un bello edificio acoge una sala de exposiciones, un restaurante y una tienda que vende las exquisitas trufas de la zona.
En la entrada hay otro restaurante con una gran terraza, donde las cenas son amenizadas con música de jazz en directo.

Ménerbes entre viñedos







Alrededores de Ménerbes




Lacoste


Preciosa y embaucadora.
Pasear por sus calles empedradas es trasladarte a otro tiempo; antiguas casas de piedra, una puerta del S. XVI, una iglesia del S. XII, un histórico arco, un dintel con la fecha labrada del S. XVII, una pequeña y artística fuente... son algunos de los muchos los detalles que hacen de esta villa, una de las más bellas de la Provenza.

Y cuántas historias guardará el castillo de Lacoste, pues en él vivió algunas temporadas el escritor y filósofo Marqués de Sade, entre persecuciones y detenciones por sus conocidos escándalos.
Actualmente, el castillo y una docena de viviendas (medio pueblo) pertenecen al diseñador Pierre Cardin.

Como curiosidad, la pelicula de Ridley Scott "Un buen año" protagonizada por Russel Crown tiene sus localizaciones en esta población.

Lacoste




Estrechas calles empedradas


Bonnieux


Frente a Lacoste, en otro montículo, aparece Bonnieux que visto desde lejos parecen dos pueblos gemelos pues en ambos las viviendas de piedra clara tapizan las laderas de la colina que terminan coronadas por dos sobresalientes edificios: el castillo (en Lacoste) y la iglesia en ( Bonnieux).

Aunque en tiempos pasados estas dos poblaciones estuvieron enfrentadas por las creencias religiosas: protestantismo en Lacoste y catolicismo en Bonnieux. De hecho, esta última fue residencia papal desde el siglo XIV hasta la revolución francesa, conviertiéndose en una rica e influyente villa, como se puede apreciar en sus magnificas construcciones.

Bonnieux traducido al español es "buenas vistas" y no nos podían faltar en esta visita por lo que cenamos en una terraza contemplando como el sol se escondía tras el castillo de Lacoste.





Bonnieux



Castellet

En nuestro recorrido por el Parque Natural del Luberon paramos en este pequeño pueblo porque vimos que en una vivienda familiar estaban destilando lavanda.
Nos ofrecieron pasar (¡¡ qué amables!!) y eso hicimos. Una vez dentro nos explicaron todo el proceso hasta conseguir el preciado aceite de lavanda. ¡¡Qué interesante y qué bien olía!!




Castelet


























Destilando lavanda





Saignon

¡Cuánto romanticismo en este lugar! De estrechas calles de piedras, de hiedra trepando por las paredes, de fuentes con musgo, de escaleras en penumbras, de iglesia románica y de melancólicas plazas.
Para pasearlo tomándose todo el tiempo del mundo.




Saignon

Épocas pasadas por Saignon




Lourmarin


Ésta es la villa de los tres campanarios: el de la iglesia protestante, el de la cristiana y el de la torre de defensa. Y el mejor sitio para apreciarlo es desde el castillo.

El castillo de Lourmarín conserva parte de su construcción original anterior al s. XII, predominando la edificación del S. XVI que le da ese aspecto elegante del estilo renacentista con influencias italianas. En el siglo XX es comprado y rehabilitado por un historiador para utilizarlo como residencia para artistas y creadores.
Destaca la escalera de caracol hecha en piedra peldaño por peldaño y los numerosos objetos y muebles de diferentes países.

Lourmarin es un pueblo con mucha vida, de animadas calles con restaurantes y cafés.

Las tres torres de Lourmarín

Escuela de Lourmarin

Galerías de arte y restaurantes

Paseando por Lourmarin


Fuente del castillo de Lourmarin
Nenúfares en el estanque del castillo


Y nuestro viaje continuó por esas carreteras estrechas y sombreadas hacia Arlés y La Camargue, pero eso lo dejamos para el próximo post.









Enlace a Languedoc-Rosellón













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