lunes, 19 de septiembre de 2016

Languedoc-Rosellón y la Provenza (Francia) - I Parte


 

I parte de una excepción en el blog de mis viajes por España:

Algunos lugares de Languedoc-Rosellón

 



"Tenía la sensación de haber viajado atrás en el tiempo. Aquella carretera estaba exactamente como la recordaba, a diferencia de todo lo demás."


El océano al final del camino. Neil Gaiman

 


Languedoc-Rousillon

Una vez que atravesamos los Pirineos nos adentramos en la antigua región francesa del Languedoc-Rosellón, desde el 2015 denominada Languedoc-Rosellón-Mediodía-Pirineos. Esta región que limita con España y Andorra al sur, con el Mediterráneo al este, y con las regiones de la Provenza, Alpes y Costa Azul al norte, formó parte de la Corona de Aragón hasta el año 1659 cuando tras la firma del Tratado de los Pirineos se vincula el Rosellón con el reino de Francia.

Bordeando la costa, las imágenes que se suceden son una continuación de la Costa Brava: playas, calas y pueblos como Banyuls sur Mer, Colliure, Port-Vendres guardan un gran parecido con la costa gerundense.

Por el interior descubrimos un paisaje formado por bosques de hayas, cipreses, abetos, pinos y robles intercalándose con campos de cereales y viñedos, entre los que van apareciendo poblaciones con un interesante patrimonio arquitectónico, cultural e histórico.
Lugares de una belleza tan tosca como seductora, remarcadas con las misteriosas leyendas e historias de los herejes cátaros, que pueden ser revividas en los diferentes castillos y abadías donde habitaron estos monjes perseguidos por la Iglesia Católica. 



*Los cátaros formaban una secta cristiana que gozó de mucha popularidad durante los siglos XII y XIII en la región del Languedoc y en el norte de Italia. Pensaban que la Iglesia de Roma había perdido su primitiva esencia y valores (sencillez, pobreza, humanismo...) y no aceptaban la autoridad del Papa.
Ellos se consideraban cristianos verdaderos y se denominaban "hombres buenos", aunque para la Iglesia eran herejes por lo cual debían ser perseguidos y exterminados. 

En 1209 el Papa convoca una cruzada contra los cátaros contando con el apoyo del rey de Francia. Fue un batalla sangrienta y cruel, en la que miles de personas, tanto cátaros como cristianos, murieron durante los enfrentamientos o en las grandes hogueras a las que eran arrojados los lideres de la secta y sus seguidores. A finales del siglo, el movimiento ya aparece debilitado y poco a poco se va extinguiendo.

Los franceses, que debieron ser los inventores del turismo, han creado y promocionado La Ruta del País Cátaro, que se compone de construcciones, algunas en mejor estado que otras ya en ruinas, como: el castillos de Lastours, el de Aguilar, el de Quéribus... y abadías como la de Fontfroide, Minervois, Lagrasse, Saint Hilaire...



En nuestro viaje más reciente por el Pais Cátaro, esto es lo que hemos visto y vivido:


Saint Hilaire

Abadía de Saint Hilaire fue fundada en el siglo VIII y sufrió los efectos de la cruzada contra los cátaros cuando los monjes fueron acusados de herejes. Restaurado en el siglo XIII, entre las dependencias del edificio destaca el bello claustro gótico de doble fila de columnas; el refractorio o comedor de los monjes que cuenta con un púlpito escondido desde donde un monje leía durante las comidas sin ser visto y creando el efecto de altavoz; el artesonado del siglo XVI en la casa del Abad;  y un sarcófago del siglo XII en mármol labrado por el Maestro de Cabestany, que relata el martirio de S. Saturnin.




Escultira de St. Hilaire sobre el sarcófago de St. Saturnin


Claustro

Artesonado



Lagrasse

Un coqueto pueblo medieval por el que paseamos admirando rincones y detalles: murallas, plazas medievales, callejones, el puente, la iglesia gótica de S. Miguel... y como no, también su abadía.

La Abadía de Lagrasse se fundó en el s. IX, aunque la leyenda cuenta que fue Carlo Magno su fundador (s.VIII), y tuvo un importante desarrollo gracias a las donaciones de la nobleza, especialmente de los condes de Barcelona. Actualmente el edificio está dividido en dos partes: una pública y otra ocupada por una comunidad de religiosos.

En la parte del monasterio propiedad pública se conserva la casa del Abad (con un bonito patio de galerías abiertas), una torre prerrománica, la bodega, dependencias de los monjes... pero quizás lo más destacable sea la capilla de S. Bartolomé del s. XIII que conserva la decoración mural y el pavimento de cerámica original.

Si la visita a Lagrasse es en verano, podemos refrescarnos en el río, en la zona de baño preparada para este fin.



Lagrasse

Antiguo mercado cubierto de la plaza de Hall
Callejuelas

Abadía de Lagrasse


Casa del Abad


Capilla de s. Bartolomé




Minerve

Una carretera sinuosa y salpicada de vegetación nos acercó hasta el espectacular paraje donde se halla Minerve. Un lugar de una belleza natural en donde dos ríos, el Cesse y el Brian, ha tallado puentes, hoces y cañones en la roca caliza.

Sorprendidos por los caprichos de la naturaleza que ha dejado Minerve sobre una pequeña y agreste isla rodeada por los dos ríos, nos propusimos conocer el interior del village. Y cumplió nuestras expectativas; tres calles, no hay más, que logran sumergirte en la Francia medieval con elementos propios de esa época como las murallas, las puertas, la torre defensiva, los restos del castillo y la iglesia románica.

Minerve forma parte del catálogo de "Les Plus Beaux Villages de France" (Los Pueblos Más Bonitos de Francia)


Hoces del río Cesse

Minerve


Paseando por Minerve



Homps


No es una cité de las que aparecen en las guías de turismo, pero al pasar vimos que había fiestas y nos quedamos. Unas fiestas sencillas y muy peculiares para celebrar los 350 años de los inicios de las obras del Canal del Midi.

Y resultó que la improvisación nos gustó, pues, aún con el bullicio de las fiestas, es un lugar tranquilo, acogedor y con el encanto de los pueblos por los que discurre el canal: con sus puentes adornados con jardineras colgantes, su pequeño puerto fluvial y sus coquetos restaurantes en la orilla.
Lo pasamos en grande!! Savoir faire, savoir vivre, como dicen los franceses.

*El Canal du Midi, canal del Mediodía, se comienza a construir en 1666 y se dará por concluido quince años después, consiguiendo una vía de comunicación de 240km. que une el río Garona en Toulouse con el Mediterráneo. Junto con el canal del Garona (que une Toulouse con Burdeos) logran comunicar el Atlántico con el Mediterráneo.
Es el canal navegable en funcionamiento más antiguo de Europa.


Canal du Midi a su paso por Homps
Canal del Midiodía
Músicos sobre el puente del canal du Midi
La roulotte preparada para el espectáculo





Carcassone


La Carcassone medieval fue toda ella reconstruida en el s. XIX por Violet le Duc, por lo que presenta ese aspecto tan intacto y homogéneo, que si en un principio da la sensación de haber viajado al medievo, cuando llevas unas horas y vas encontrado todo tan bien "colocado" más bien parece que estás en un escenario de cartón piedra preparado para el rodaje de una película. 
(No en vano, en cualquier momento te sorprenderán actores caracterizados como los protagonistas del Señor de los Anillos, por ejemplo).

Entre las construcciones a destacar y que se pueden visitar están: el chateau Comtal, la basílica de Saint Lazare y Saint Celse.

También se puede recorrer el exterior, por un camino que bordean las murallas. Y no hay que perderse las vistas desde el puente que lleva a la cité nueva, como tampoco la imagen nocturna de la ciudad iluminada. Todo un espectáculo.


Exterior de Carcassone medieval

Puente antiguo de Carcassone




Le Somail


Esta pequeña aldea nació con la construcción del canal du Midi (S. XVII) y llegó a convertirse en un importante puerto fluvial de pasajeros y mercancías. Conserva los edificios que se levantaron para dar servicio a viajeros y comerciantes: el bello puente, el auberge (posadas-restaurantes), la iglesia y el nevero.

Además, Le Somail cuenta de una curiosa librería con más de 50.000 libros antiguos y de ocasión. Sin olvidarnos de un barco donde comprar baguettes y productos típicos de la zona que junto con los patos, ocas y gansos de la orilla del canal dan un toque divertido a este lugar tan genuino.


L´ancienne librairie


Auberge, puente e iglesia de Le Somail



Y de la región del Languedoc-Rosellón,  pasamos a la Provenza... (pero eso será para el próximo post)








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