miércoles, 27 de septiembre de 2017

Ibiza. Islas Pitiusas








"Durante el verano en Ibiza es sencillamente imposible que nada ni nadie llame la atención. Primero porque la atención está secuestrada por la masa disparatadamente orgiástica que lo cubre todo como un carnaval eterno, una conga de Jalisco adormilada que hunde su cola en el mar como un dragón malherido al son de una melodia fúnebre que se engarza sobre sí misma con la absurda precisión de una cinta de Möbius..." 

 Zaza, emperador de Ibiza. Ray Loriga






Ibiza es conocida mundialmente por sus macrofiestas, por sus discotecas, por sus bulliciosas y animadas calles del puerto, por sus largas noches de diversión, por ser el edén para extravagantes y ostentosos...

Todo eso está muy bien, pero hay otra Ibiza menos superficial y más auténtica, la Ibiza que todavía retiene su esencia; es la de paraísos naturales, la de pueblos encalados, la de ancestrales tradiciones, la heredera de un lejano y fascinante pasado.
Es la Ibiza que en una superficie de aproximadamente 570km2 concentra cuatro elementos declarados Patrimonio de la Humanidad: el yacimiento fenicio de Sa Caleta, la necrópolis de Puig des Molins, el casco histórico de Dalt Vila, y como bien natural, el Parque Natural de las Salinas por el adecuado hábitat para la Posidonia oceánica.

Ésta es mi Ibiza preferida. Hay que indagar para dar con ella pues no es tan visible como la Ibiza mundialmente conocida, pero sí más enriquecedora. Y de esta extraordinaria Ibiza trata esta entrada.

(Añado citas de los dos libros que me acompañaron en mi  reciente viaje a la isla: "Zaza, emperador de Ibiza" de Ray Loriga, novela ambientada en la Ibiza actual, y "Los muertos mandan" de Vicente Blasco Ibáñez, novela que describe la Ibiza de principios del s. XX.)





 Ibiza. Islas Pitiusas


1. Ibiza histórica

"La existencia tradicional de estas gentes, ruda y un tanto feroz, le atraía con la fuerza de todo lo que es extraordinario y de contornos vigorosos. La isla, abandonada a sus propias fuerzas, había tenido que hacer frente durante siglos y siglos a los piratas normandos, a los navegantes árabes, a las galeras de Castilla, enemiga de los estados aragoneses, a los barcos de las repúblicas italianas, a los bajeles turcos, tunecinos y argelinos, y a los corsarios ingleses en tiempos más recientes"

Los muertos mandan. Vicente Blasco Ibáñez

 

Poblado Fenicio de Sa Caleta


Para adentrarse en la historia de Ibiza es indispensable la visita al Poblado Fenicio de Sa Caleta, yacimiento arqueológico del primer asentamiento que tuvo la isla. 

El yacimiento arqueológico guarda los restos del núcleo urbano más antiguo de Ibiza, erigido en el siglo VIII a.C.. Su fundadores fueron fenicios procedentes del sur de la Península Ibérica que llegaron buscando metales y otros recursos económicos.
Tras permanecer en este poblado aproximademente cincuenta años, sus habitantes se trasladaron a otro punto de la isla, donde se desarrolló lo que hoy conocemos como la ciudad de Eivissa, capital de la isla. Se desconocen los motivos, pero probablemente fue por la estratégica situación, en una zona elevada que facilitaba la defensa.

En el yacimiento se pueden ver los restos de modestas viviendas, callejuelas, placitas, hornos para la cocción de alimentos y hornos para la metalúrgica del hierro.

En 1999 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco,



Necrópolis de Puig des Molins 

 

Y de conocer cómo vivían los primeros pobladores de Ibiza, nos fuimos a conocer cómo morían.


La Necrópolis de Puig des Molins es la necrópolis más extensa y mejor conservada de todo el Mediterráneo occidental: una verdadera joya arqueológica. Llegó a tener una extensión de 50.000 m2 siendo el cementerio de la ciudad de Ibiza durante toda la antigüedad; desde la fundación de la Ibosim por los fenicios (s. VII a. C.) hasta la época romana.

Se calcula que son más de 4000 hipogeos (galerías excavadas con fines funerarios) los que componen esta necrópolis, ¡una barbaridad!. Solo son visibles 340, la mayoría de origen púnico, y visitables los denominados Hipogeos de la Mula, descubiertos por casualidad cuando una mula cayó a una de las galerías funerarias.

La Necrópolis se encuentra en la ladera de una colina denominada Puig des Molins por los molinos que tuvo desde el s. XV, hoy sustituidos por bloques de pisos.
Solo por la imagen de los hipogeos excavados en la colina merece la pena visitar este lugar. Si a esto, añadimos que la necrópolis cuenta con un museo en el que se expone el rico ajuar funerario encontrado en los enterramientos (a pesar de los muchos saqueos sufridos durante siglos) y de una interesante y amena información sobre los rituales funerarios y las formas de enterramiento de fenicios, cartagineses y romanos, entonces la visita se convierte en indispensable para los que quieren conocer un poco más sobre la vida y muerte de los primeros pobladores de Ibiza.

El Museo de la Necrópolis expone miles de objetos, pero atención ¡es tan solo un 3% de lo encontrado en el yacimiento! el resto se encuentra pendiente de estudio.

En los expositores del museo pudimos admirar: amuletos, joyas, monedas, armas, juegos, recipientes de barro, unguentarios de cristal... Algunos muy interesantes como un sarcófago de plomo, huevos de avestruz decorados y el busto de la diosa Tanit.



Necrópolis en la colina Puig de Molins

Hipogeos de la Mula

Amuletos encontrados en los hipogeos

Ajuares funerarios
Unguentarios
Huevos de avestruz decorados


Sarcófago de metal
Diosa Tanit



Cova des Culleram. La diosa Tanit


Decidimos seguir los pasos de la diosa Tanit y nos fuimos al noreste de la isla, a S. Vicent de Sa Cala en concreto, a conocer el santuario de la deidad más importante de la cultura púnica, asociada a la luna y la fertilidad.

El lugar tiene magia. Junto a la belleza mediterránea del paisaje, montañas con frondosos bosques de pinos contrastando con el vivo azul del mar, se une el misterio sobre los rituales que allí se realizaban en honor a la diosa Tanit: ¿orgias? ¿sacrificios de animales? ¿de niños?... solo la cueva sabe la verdad.

La Cova des Culleram es una cueva natural moldeada por el agua. Fue descubierta a principios del s. XX y en su interior se encontraron más de mil figuras de terracota representando a Tanit, otras muchas figuras de otros materiales y una placa de broce con dedicatorias a la diosa. Un importante yacimiento de gran valor histórico, no solo por la cantidad de piezas halladas de la cultura púnica, también por la antigüedad (s. IV y II a.C)

En Ibiza, el culto a Tanit estuvo fuertemente arraigado, era la diosa protectora de la isla y fue adorada hasta la cristianización en el siglo II d.C. Hoy en día, su nombre e imagen continúa siendo muy visible en la isla.

 Interior de la Cova de Culleram, con ofrendas a Tanit






Para muchos el lugar es sagrado y colocan piedras en espiral simbolizando el avance del alma hacia la vida eterna.




  Dalt Vila


"Recordaba la visita a la ciudad alta, la Real Fuerza de Ibiza, población muerta, separada del barrio de la Marina por una gran muralla de tiempo de Felipe II, con los intersticios de la piedra arenisca cubiertos de verdes y ondeantes alcaparros. Estatuas romanas sin cabeza decoraban en tres hornacinas la puerta que comunicaba la ciudad con el arrabal. Más allá, las calles tortuosas empezaban a empinarse hacia la cumbre, ocupada por la catedral y el castillo [...]".

Los muertos mandan. Vicente Blasco Ibáñez


Nuestro recorrido histórico avanzó hasta el lugar donde los fenicios se asentaron una vez que abandonaron Sa Caleta.

Siglos y siglos de historia guardan los callejones encalados de la Dalt Vila: primero fue ciudad púnica, después romana, de la herencia musulmana queda el trazado de sus calles y los restos de los primeros recintos amurallados. Otros edificios nos llevan a tiempos de la reconquista cristiana: la catedral de la Virgen de las Nieves (del s. XIII) levantada sobre una antigua mezquita; la antigua capilla del Salvador (S. XIV) actual sede del Museo Arqueológico; la Casa de La Cúria (S.XV), antigua sede de los tribunales de justicia de la isla y hoy centro de interpretación de la Ibiza musulmana.

En el Castillo de la Dalt Vila pueden apreciarse los edificios levantados entre los siglos XVI y XVIII, aunque ese espacio ya estuvo ocupado muchos siglos antes, primero por la acrópolis de púnicos y romanos, y después por la almudaina (residencia gubernativa) y el cuartel militar de los árabes.

Todo el conjunto de la Dalt Vila queda remarcado por los 1.800 mts. de una magnifica muralla levantada en época de Felipe II. Conserva los sietes baluartes y las cinco puertas, también el patio de armas y el polvorín.

Y dejando la Dalt Vila, nuestra visita continúo por los barrios marineros que crecieron a la sombra de las murallas: La Marina y Sa Penya. De la fisionomía de entonces queda poco, pues  las calles del barrio de la Marina se han llenado de bares, tiendas de ropa, puestos de artesanía, galerías de arte, restaurantes... y también del bullicio de artistas callejeros, gogós, animadores de discotecas, visitantes y turistas.

La Dalt Vila merece un paseo por el día para visitar sus edificios y museos, y otro al anochecer para disfrutar con las vistas nocturnas de la ciudad y del puerto desde el mirador del baluarte de Sta. Tecla y para vivir el ambiente nocturno por el puerto y el barrio de La Marina.


Dalt Vila

Murallas Dalt Vila
Capilla del Salvador y torre de la catedral de Ibiza


Portal de Ses Taules. El acceso principal a la Dalt Vila




Paseo nocturno por la Dalt Vila





 

 

 

El puerto desde el mirador del rey Jaime I

 

 

 

2. Ibiza Natural


Las islas Pitiusas cuentan con un importante patrimonio natural, desde sus inmensos bosques de pinos que cubren casi la totalidad de la isla, de donde procede el nombre dado por los griegos (pitiusas, pinos), hasta las grandes praderas de posidonia oceánica (planta acuática) que habita en los fondos marinos, además de salinas, montañas, islotes, abruptos acantilados, calas, playas... Espacios todos ellos de gran valor ecológico para la isla y de gran belleza.

Dentro del patrimonio natural destacan los dos parques naturales: el Parque Natural de las Salinas de Eivissa y Formentera y la Reserva Natural de Es Vedrá, Es Vedranell y los islotes de Poniente.


Parque Natural de las Salinas de Eivissa y Formentera


Uno de los espacios naturales más impresionantes de Ibiza. Se extiende desde el sur de la isla de Ibiza hasta el norte de Formentera, incluyendo el tramo de mar que separa las dos islas y el valioso fondo marino poblado de posidonias oceánicas causantes de la rica biodiversidad marina y de la calidad de las aguas.

Cuenta con diferentes ecosistemas: bosques de pinos y sabinas, cordones dunares, estanques salineros, fondos marinos, playas arenosas, acantilados... que le aportan una riqueza ambiental y paisajística protegida con el título de Patrimonio de la Humanidad.

Pero en el Parque Natural de las Salinas también se desarrolla una actividad económica: la elaboración de sal. Y son más de 25 siglos de historia, pues Las Salinas comienzan su actividad en el año 600 a.C, con los cartagineses, es continuada por los romanos y más tarde por los musulmanes. En siglos posteriores se mejoran las técnicas y en el siglo XIX se introduce el tren que unía los estanques salineros con el puerto de La Canal.
Así hasta nuestro días. Afortunadamente, siempre ha habido un gran equilibrio entre la actividad industrial y la conservación del ecosistema, lo que permite que hoy podamos apreciar, valorar y disfrutar del paisaje, fauna y vegetación del parque.

Nuestro recorrido por el Parque Natural de las Salinas se realizó en dos días: el primero fue para avistar flamencos, garcillas, patos y otras aves; conocer la iglesia de Sant Francesc de L’Estany, construida den el s. XVIII para atender a los trabajadores de la sal; visitar el Centro de Interpretación de las Salinas (que está junto a la iglesia); y darnos unos baños en la solitaria cala Sal Rossa, junto a los restos del antiguo muelle donde se cargaban los barcos con la preciada sal ibicenca, y en la concurrida playa de Las Salinas
El segundo día llegamos hasta Formentera, donde visitamos la parte de la isla que se incluye en el Parque Natural: los estanques salineros y la Punta des Trucadors. También conocimos sus pintorescos pueblos, sus faros, un molino del S. XVIII... y, como no, disfrutamos de sus paradisiacas playas de arena blanca y agua cristalina.



Parque Natural de las Salinas de Ibiza y Formentera




El aeropuerto de Ibiza se encuentra muy cerca de las salinas

El Parque acoge un total de 170 especies vegetales y 210 especies de aves utilizan esta zona para descansar y anidar en sus migraciones, destacando la garza y el flamenco.

Cigüeñuela






Iglesia de Sant Fracesc de L'Estany

Centro de Interpretación de Las Salinas

La cala de Sa Rossa, con la torre defensiva y los restos del muelle

Playa de Las Salinas

Punta des Trucadors. Formentera

Estany des Pexi. Salinas de Formentera
Aguas cristalinas en las playas de Formentera
Faro de la Mola. Formentera

Molino de la Mola. El mejor conservado de las islas Pitiusas.




Puesta de sol en Formentera





Reserva Natural Es Vedrá y Es Vedranell

Situada en el sudoeste de la isla de Ibiza, la Reserva Natural de Es Vedrà, es Vedranell y los illots de Ponent está protegido desde el año 2002 por la diversidad de paisajes y por ser el hábitat de  lagartijas y reptiles endémicos, de gran variedad de aves marinas, de rapaces en peligro de extinción como el halcón eleonara y hasta de  cabras montesas.

El conjunto que forman los islotes de Es Vedrá y EsVedranell, probablemente sea la imagen más fotografiada de la isla, sin duda emblema de Ibiza.
Emblemático y también enigmático, pues estos farallones son los protagonistas de numerosas historias de piratas y tesoros escondidos, de leyendas de gigantes y de relatos extraños ocasionados por supuestos campos magnéticos.

Y la verdad es que el lugar tiene algo mágico pues cautiva a todo aquel que llega hasta aquí, y no es para menos; en un bosque de pinos y sabinas, bajo la vigilancia de una antigua torre defensiva llamada la Torre del Pirata, se abre la tierra en un impresionante acantilado. A sus pies, en el mar, se alzan dos imponentes islotes con forma de dragón dormido que parece descansar sobre un lecho de aguas entre azules y turquesas.

Vicente Blasco Ibáñez quedó fascinado por este paraje y así lo describió:

 "Ante él erguíase Es Vedrá, peñasco aislado, mojón soberbio de trescientos metros de altura, que en su aislamiento parecía más enorme. A sus pies la sombra del coloso daba a las aguas un color denso y transparente a la vez [...]"

 "El Vedrá parecía más enorme, más imponente, alzando su cónica aguja en esta atmósfera tempestuosa. El mar se despeñaba en cataratas dentro de las cavidades de sus cuevas, con gigantescos cañonazos. Las cabras silvestres, en sus alturas inaccesibles, saltaban de meseta en meseta [...]"

Los muertos mandan. Vicente Blasco Ibáñez


El dragón dormido, Es Vedrá y Es Vedranell

Reserva Natural Es Vedrá y Es Vedranell
Lagartija de la Reserva Natural de Es Vedrá

 


Pero la magia de la Reserva Natural de Es Vedrá no queda en los islotes. Nuestros queridos guías Dani y Manuel nos llevaron hasta un lugar extraño y único; un paisaje que parece el escenario de una novela de ficción, de hecho le han dado el nombre de Atlantis, la mítica isla de los diálogos de Platón.

La composición de este singular escenario es el siguiente: un acantilado cubierto de pinos, hinojos y otras plantas aromáticas, seguido de un cordón dunar en descenso hacia el mar,  una costa formada por grandes bloques de piedra de arenisca con formas geométricas (lo más sorprendente), después viene el infinito mar de agua cristalinas. De esos lugares que uno piensa que solo existen en los sueños.

Estas misteriosas formas de las rocas no son producto de la naturaleza, ni de fenómenos extraños ;-) , ha sido la mano del hombre, pues fue una cantera de mar desde el siglo XVI. Entonces, su nombre era Pedrera de Cala d'Hort, luego los hippies rebautizaron el lugar con el nombre actual. 
Las murallas de Ibiza están hechas con piedras de esta cantera.

Atlantis. Reserva Natural Es Vedrá y Es Vedranell

Dunas de Atlantis








3. Ibiza y sus pueblos


La isla está dividida en cinco municipios: Ibiza, Sant Antoni de Portmany, Sant Josep de sa Talaia, Sant Joan de Labritja y Santa Eulalia del Río.

Algunos pueblos de estos municipios han perdido su esencia anegada por el turismo masivo, pero otros como Sant Joan, Sant Miquel, Sant Vicent, Sta. Gertrudis... todavía conservan el tipismo y encanto de los pueblos ibicencos:  viviendas blancas de influencia árabe, iglesias-fortalezas, huertos con almendros, algarrobos, higueras...,  y siempre algún detalle que nos relata el fascinante pasado de un pueblo de corsarios, navegantes y contrabandistas.


 "La blancura de la iglesia, enjalbegada de cal, con sus arcadas frescas y sus ribazos de piedra seca coronados de nopales, hacia pensar en una mezquita africana. Tenía más de fortaleza que de templo. Sus tejados estaban ocultos por el borde superior de los muros, especie de reducto sobre el cual habían asomado muchas veces escopetas y trabucos [...]."

Los muertos mandan. Vicente Blasco Ibáñez



Iglesia de S. Vicent





Sant Joan de Labritja

San Joan de Labritja se encuentra al norte de la isla. Es un pueblo pequeño y tranquilo. Una larga calle de casitas blancas adosadas y decorada con plantas y flores baja hasta la plaza en la que se ubican los pocos comercios del municipio: un estanco, una taberna, una farmacia y poco más. Al otro lado de la plaza, se alza una bonita iglesia del s. XVIII.

Ideal para unas vacaciones tranquilas disfrutando del encanto de los pueblos ibicencos y de los bellos paisajes de alrededor.

Sant Joan de Labritja










Iglesia de Sant Joan de Labritja




Sant Miquel de Balansat

Sant Miquel es otro pueblo con sabor ibicenco. Pasamos buena parte de la mañana en su iglesia pues nos sorprendieron las escenas de las cenefas que decoran sus paredes y las pinturas en blanco y negro de una de sus naves.

Después de admirarlas, una vecina de Sant Miquel nos contó la historia de iglesia: es la más antigua de Ibiza, se levantó en el s. XV con funciones de iglesia-fortaleza (como casi todas las de la isla), allí se refugiaban los vecinos cuando avisaban de la llegada de enemigos, llegaban con los enseres más preciados y animales de granja ...
Sobre el origen de las pinturas, nos dijo que fueron realizadas en el S. XVIII  por uno de los corsarios defensores del recinto y habilidoso con el pincel. Luego fueron tapadas con capas de cal y yeso hasta que se descubrieron por casualidad a principios del S. XX.


"Cuando las atalayas de la costa anunciaban con fogatas o humaredas un barco de moros, de todas las alquerías de la parroquia corrían las familias hacia el templo, los hombres cargando su escopeta, las mujeres y niños arreando las cabras y los asnos o llevando a cuestas con las patas atadas en manojo todas las aves de corral [...]"

Los muertos mandan. Vicente Blasco Ibáñez


Iglesia fortaleza de Sant Miquel
Entrada iglesia de Sant Miquel
Cenefas con escenas cotidianas de payeses en el interior de la iglesia de Sant Miquel

 

En Sant Miquel también conocimos el Puerto de Sant Miquel, antiguo puerto de carga de productos agrícolas y territorio frecuentado por contrabandistas. Y la Cueva de Can Marça, donde la naturaleza ha moldeado estalactitas, estalagmitas, columnas y unos fantásticos gours.


Puerto de Sant Miquel
S'Illa des Bosc, islote privado. Puerto de Sant Miquel

 

 

Poblado de Belafia


Se encuentra en Sant Llorenç y está considerado como uno de los mejores ejemplos de la arquitectura tradicional de la isla y por ello está protegido bajo la declaración de Conjunto Histórico de Baleares.

Su origen se remonta a tiempos de dominación musulmana y cuenta con siete viviendas rurales y dos torres de vigilancia donde los campesinos se refugiaban cuando eran atacados por piratas y otros enemigos.



Poblado de Balafia

Poblado de Balafia






4. Ibiza y sus playas


Los 200 kilómetros de litoral de la isla pitiusa se modelan con 50 playas y otras tantas calas.

Hay playas de todo tipo: bulliciosas y animadas como la playa de Las Salinas y la playa d´en Bossa; playas más familiares como cala Tarida, cala Llonga; para ver los bellos atadeceres de la isla están Cala d'Hort, cala Conta, cala Benirrás... también hay calas salvajes, calas insólitas, calas solitarias, calas paradisiacas... 
Se puede escribir mucho sobre las maravillosas playas y calas de Ibiza, describiendo los diferentes paisajes en los que se enmarcan o como cambian los colores del agua de una lado a otro de la costa o de la calidad de los fondos marinos con sus posidonias... 
  
En fin, se puede escribir tanto sobre Ibiza...

Playa de Figueretas

Cala Sa Rossa

Solitaria y apartada cala










Cala Tarida
Cala Conta









Puestas de sol en Cala Conta







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