miércoles, 8 de noviembre de 2017

Ruta por los faros de la Costa de la Muerte. La Coruña


"Dulces aires de Galicia,
que me quitáis las penas,
encantadores de agua, 
amantes de la arboleda,
música de verdes cañas
del maiz de nuestras vegas [...]"

Cantares. Rosalía de Castro





 

 

Ruta por los faros de la Costa de la Muerte


Los faros, esas construcciones solitarias, protectoras y románticas, expuestos al infinito océano y envueltos por el sonido del oleaje, con ese halo aventurero y literario fueron los protagonistas de una ruta por un litoral tan frecuentado de paisajes excepcionales como de dramáticos naufragios.

La Costa de la Muerte, con sus más o menos 100 km. de litoral, guarda el récord de naufragios en aguas españolas; desde la Edad Media se han contabilizado un total de 640 las naves que encontraron su cementerio en esta costa. La cantidad de bajos rocosos (baios en gallego) que se esconden en sus aguas, las fuertes corrientes, los temporales y las cerradas nieblas son las principales causas de tan desafortunados sucesos.

Pero la trágicamente hermosa Costa de la Muerte también guarda admirables rincones: entrañables pueblos pesqueros, impresionantes parajes naturales, restos de antiguos asentamientos, ancestrales tradiciones, misteriosas leyendas, detalles culturales en los que conviven religión con creencias paganas... Y faros en lugares mágicos, dramáticos y sorprendentes.
La Costa de la Muerte no tiene un territorio claramente definido, para unos empieza en la ría de Muros, para otros en Finisterre. Nuestra ruta por los guardianes de la vida de la Costa de la Muerte comenzó en Muros y terminó en Malpica de Bergantiños, visitando un total de diez faros.

El mapa que nos acompañó toda la ruta
Faros

Hórreos

y cruceiros por la Costa de la Muerte

 


1. Muros. Faro de Louro


La villa de Muros tiene su origen y desarrollo en su puerto, ya mencionado en textos del S. XV como uno de los más grandes de Galicia. Este privilegio fue debido, en gran medida, a la abundante y prestigiosa sardina, que también fue la causante del declive de la villa cuando el exceso de pesca redujo su cantidad y calidad.

La larga tradición pesquera queda latente en algunas construcciones: el puerto, la calle porticada donde secaban y reparaban los aparejos de pesca, la parroquia del Carmen en honor a la patrona de los marineros, el mercado de pescado y hasta en las medidas de las fachadas de las casas pues eran equivalentes a un remo si era vivienda de gente humilde y más de un remo para vecinos con mejor situación económica.

Pero no solo es villa de agua, también de sal, pues otro de los pilares económicos fueron las industrias de salazones. Su tradición salinera se remonta a principios del s. XVIII cuando industriales catalanes levantaron fábricas de salazones y conserveras. A mediados del s. XIX Muros contaba con 30 plantas de salazón. De esta actividad también quedan huellas en la villa con las casas de estilo modernista de los empresarios catalanes y con las antiguas fábricas de salazones y conservas.

A este patrimonio hay que añadir callejuelas y placitas con encanto, capillas, cruceiros y uno de los mayores molinos de mareas que hubo en Galicia.


Amanece en la ría de Muros



Muros

Calle de Muros

Placita



Soportales del puerto
Calles con arcadas



Mariscadoras ría de Muros




Colegiata de Sta. María del  Campo

Construida en el siglo XV sobre una primitiva iglesia románica en estilo es gótico marinero. De su exterior destaca: la portada románica y la torre campanario erigida por el Gremio del Mar. Ya en el interior, llama la atención la nave central, que recuerda la quilla de un barco invertida; también la pila bautismal, con una serpiente labrada representando el triunfo del bien sobre el mal; y una curiosa estrella formada por seis peces, diseño que se ha convertido en emblema de la villa.

Colegiata de Sta. María del Campo
Colegiata de Sta. María del Campo

Pila





































Iglesia de S. Pedro


Data del siglo XVII aunque solo se mantiene en pie lo que fue la capilla Mayor. Conserva en su interior una antigua pila bautismal y la tapa de un sarcófago en piedra labrada. Actualmente, alberga un Centro de Interpretación con interesante información sobre la historia y las tradiciones de Muros.







Mercado de pescado

Un bonito edificio de dos plantas con una escalera de doble tramo acoge el mercado de pescados, con una zona destinada para la venta frutas y verduras de las huertas cercanas.



Mercado de Muros




Museo del Mar

Una antigua fabrica de salazones de principios del S. XIX se ha reutilizado para albergar un museo dedicado al mar. En él se pueden encontrar desde paneles detallando las diferentes especies marítimas hasta los utensilios y pasos para la construcción de un barco, también información sobre la elaboración de salazones y, no podía faltar, una sala dedicada a los numerosos naufragios que dieron nombre a esta costa.


Museo del Mar



Antiguos envases de salazones



Molino de Marea Pozo de Cachón

Estábamos ante una admirable obra de ingeniería de principios de s. XIX. Más aún si tenemos en cuenta que los molinos de marea únicamente existen en la costa atlántica de Europa y que se trata del molino más grande de Galicia y uno de los más importantes de Europa.

Los molinos de marea en Galicia surgen cuando los molinos de río resultan insuficientes por el incremento del cultivo de maíz, situación que se agravaba en verano con la merma del caudal de los ríos.

A principios del s. XX el edificio deja de tener sus funciones de origen para ser utilizado como casa de baños especializada en tratamientos reumáticos. Actualmente, acoge un centro cívico y el Centro de Interpretación de los Molinos.

Molino de marea Pozo Cachón



Petroglifos Laxe de Rodas

Los petroglifos son diseños simbólicos grabados sobre la roca, pudiendo ser motivos geométricos, naturales o figuras. Se pueden considerar como una de las manifestaciones culturales más interesantes de la prehistoria gallega.
En Muros existen dos lugares donde podemos observar los petroglifos: La Cueva de la Bruja y Laxe de Rodas.
Nosotros visitamos el de Laxe de Rodas, que fue el que nos aconsejaron.


Grabado simbolizando un calendario de ciclos solares y lunares.

Altar de las Ofrendas




Patrimonio natural. Playa de Louro

Es una de las playas más sorprendentes de Muros. Su encanto radica en su forma de ensenada protegida por el monte Louro, además de contar con un magnífico cordón dunar y las lagunas de las Xarfas, donde las leyendas sitúan una antigua ciudad sumergida.
Su arena es blanca y sus aguas cristalinas.

Playa de Louro

Playa de Louro




Faro de Louro

Este fue el primer faro de nuestra ruta. Es un faro pequeño que se localiza en una zona privilegiada entre las faldas del monte Louro y la ría de Muros-Noia, por lo que sus vistas son excelentes para contemplar toda la ría y el mar Atlántico.

Tomando un camino que sale a la izquierda del faro, llegamos a un lugar apartado y solitario donde pudimos ver un precioso atardecer.


Faro de Louro. Ría de Muros-Noia


Puesta de sol desde el monte Louro







 

2. Carnota. Faro de Lariño    


Dejamos la ría de Muros-Noia y siguiendo por la costa hacia Finisterre, hicimos parada en el siguiente faro, el faro de Lariño, pero también nos bañamos en la preciosa playa de Carnota, y conocimos uno de los hórreos más grande de Galicia.


Faro de Lariño 

Se encuentra en el concejo de Carnota en un enclave geográfico llamado Punta Insua. Un entorno admirable si no fuese por la mala accesibilidad entre piedras y maleza.

Se levantó entre los años 1913 y 1921, siendo un faro de vital importancia para la navegación, ya que es punto clave para la entrada en la Ría de Corcubión.






Iglesia de St. Columba y hórreo de Lira

El municipio de Lira, dentro del concejo de Carnota, nos sorprendió con un hórreo de 36,5 mts. de largo y sustentado por 22 pares de patas.
Fue construido entre 1760 y 1783 para guardar las grandes cantidades de cosechas recaudadas por el clero, los llamados "diezmos" con los que los campesinos pagaban sus tributos a la iglesia.

Un gran palomar, la iglesia de St. Columba (también del año 1760) y la casa rectoral completan estas construcciones que nos dan una idea del poder de la iglesia en este pequeño municipio.



Hórreo de Lira. Al fondo la torre de la iglesia  de Sta. Coloma




Playa de Carnota

Esta preciosa playa se compone de una zona rocosa, de una extensa franja de arena blanca y de una pequeña marisma; es la imagen en verde, azul y blanco de una de las mayores playas de Galicia, reconocida dentro de las 100 mejores del mundo por la revista alemana "Traum Strände".

El cordón dunar y las marismas dan cobijo a gran variedad de aves migratorias y vegetación endémica.


Playa de Carnota
Marismas de Caldebarcos. Carnota

Pajarillo marismas de Carnota






3. Dumbría. Ézaro. Faro de las islas Lobeiras


Ézaro

Este pequeño pueblo del concejo de Umbría no formaba parte de nuestra ruta, pero siguiendo los consejos de un hostelero, improvisamos e hicimos una parada para ver la extraordinaria cascada de Ézaro, también subimos al mirador de Ézaro, y además, nos adentramos en el interior para llegar a la pequeña aldea de Sta. Uxía que entre sus pocas construcciones cuenta con un encantadora casa rural-restaurante.



La cascada de Ézaro 

Se forma cuando el río Xallas se precipita por una pared de 40 metros de altura hasta chocar con el lecho del río. A la espectacularidad del salto del agua se une las diferentes chorreras  y ramificaciones que descienden por el Monte Pindo. El río Xallas, una vez que desciende por la cascada, se convierte en una especie de estuario donde el agua dulce y el agua del mar se juntan,  y es entonces cuando cambia su nombre por río Ézaro.

Como dato curioso, añadir que la cascada de Ézaro es la única cascada de agua dulce que desemboca en el mar Atlántico.


Cascada de Ézaro junto a la central hidroeléctrica de Castrelo

La atractiva cascada atrae a muchos turistas




Mirador de Ézaro

Tan impresionantes las vistas desde el mirador como los 3 km. de subida, que aunque los hicimos en coche apreciamos el fortísimo desnivel. Una escultura de hierro con forma de bicicleta nos recuerda que fue final de etapa en la Vuelta Ciclista del 2012 repitiendo escenario en el 2016. Nos imaginamos lo duros finales vividos por los ciclistas de estas etapas.

Y las vistas son de esas difíciles de no dejar inmortalizadas una y otra vez, una perfecta bahía: el estuario, el pueblo de Ézaro y su playa, la playa de Pindo, las islas Lobeiras y el cabo de Finisterre.


Ría de Ézaro

Panorámica de Ézaro y su ría. A la izquierda de Ézaro la punta Fornelo con la playa de Pindo, en frente las islas Lobeiras y a la derecha el cabo de Finisterre.



Faro de las islas Lobeira

Saliendo de Ézaro pudimos tomar unas imágenes del faro de la islas Lobeiras. Era lo más cerca que íbamos a estar de este faro, pues su acceso debe hacerse con embarcación y aprovechando marea alta para que sea posible alcanzar el muelle. 

Las islas Lobeira son un conjunto de pequeñas islitas situadas en la ría de Corcubión, cuya superficie granítica representa una extensión en el mar del macizo de O Pindo. La isla mayor es llamada Lobeira Grande y allí se encuentra el faro. 
Del origen del nombre hay dos versiones: unos cuentan que en sus aguas habitaban lobos marinos y otros que por el peligro que suponían para la navegación eran comparadas con lobos agazapados a la espera de su presa.

Estas islitas han sido testigos de un sinfín de naufragios por lo que en 1906 se levanta el faro de las islas Lobeira para ayudar a los barcos a salvar los bajíos rocosos de la zona y facilitar la navegación por la ría.
Antiguamente estaban habitadas por fareros pero hoy en día el funcionamiento es automático.



Islas Lobeira



 

4. Corcubión. Faro del cabo Cee.

El municipio de Corcubión abarca una pequeña península en el centro de su ría. Su casco histórico se extiende al abrigo del puerto con edificios de alto interés histórico y artístico; desde casas blasonadas de la Edad Media, hasta viviendas de estilo modernista y de clara influencia indiana, compartiendo espacio con edificios de blancas galerías acristaladas.


Corcubión



 Iglesia de S. Marcos

Declarada Bien de Interés Cultural, está iglesia se comienza a construir en el S. XIV en estilo gótico marinero, aunque conserva restos románicos de un edificio anterior. Su construcción y ampliación se alarga durante siglos dando lugar a una mezcla de estilos que llega hasta el neogótico de la fachada. 
Una talla gótica con la imagen de S. Marcos preside la iglesia.


Iglesia de San Marcos



Iglesia de S. Pedro de la Redonda


Corcubión está formado por dos parroquias: Corcubión y Redonda. En esta última se encuentra la iglesia románica de S. Pedro, un pequeño y sencillo templo del s. XII del que destacaría los canecillos con decoraciones vegetales y la ventana del ábside con arquivolta ajedrezada tan habitual en el estilo románico que recorre la ruta jacobea.

Esta iglesia se ubica en un bonito entorno de la Galicia rural, donde admirar muestras de arquitectura popular, cruceiros y hórreos entre bosques de pinos y eucaliptos.



Iglesia de S. Pedro de la Redonda (s.XII) junto al cruceiro (S.XVII)



 Faro del cabo de Cee

Es un faro construido en 1860, sus reducidas dimensiones contrastan con las grandiosas vistas que ofrece: Ézaro, el monte Pindo, las islas Lobeiras, la entrada de la ría de Corcubión y hasta la península de Finisterre.

Cuando llegamos al faro coincidimos con un marinero ya jubilado, "capitán" se hacia llamar, que nos contó naufragios, leyendas y otras anécdotas de faro y de la ría.


El monte Pindo desde el faro del cabo Cee

Faro del cabo Cee



 

5. Finisterre. Faro de Finisterre



Finisterre es el lugar donde muchos peregrinos terminan su etapa después de pasar por Santiago de Compostela. Algunos se acercan hasta la iglesia de Sta. María de Ares, luego queman la ropa que han usado en el camino, cogen la concha  y finalmente se dan un baño en el mar, concluyendo así definitivamente su peregrinación.

Pero parece ser que no es de ahora esta peregrinación sino de muchísimo tiempo atrás, cuando los pueblos que habitaron estas tierras antes de la romanización peregrinaban hasta el Ara Solis (Altar mayor), obedeciendo la leyenda celta de la existencia de otra vida después de la muerte en una isla situada en el horizonte, donde se ocultaba el sol.
Luego llegarían los romanos, pero para estos no era un lugar mágico y fascinante, pues les aterraba ver los ardientes rayos del sol cuando era engullido por el inmenso mar. A ellos se les debe el nombre "finis" "terrae", creyendo que estaban ante el fin del mundo conocido, en la frontera del Mas Allá.


Finisterre

Cabo de Finisterre




Y en Fisterra, como dicen los gallegos, vimos:


El puerto

Finisterre es un pueblo de mar por lo que toda la actividad comercial y social se centra en el puerto y las calles que van a parar a él. 
Un paseo por el muelle para comprobar esta actividad fue nuestra primera incursión en la villa. También tomamos algunas imágenes muy pintorescas de Finisterre: el pueblo con sus casas de colores junto a los barcos y aparejos de pesca.

Nasas para la pesca de langosta. Puerto de Finisterre



El castillo de S. Carlos

Su construcción corresponde a mediados del siglo XVIII y formó parte de la red defensiva de la ría de Corcubión.

Actualmente, su interior alberga el Museo de la Pesca, que si ya de por si es interesante por toda la información y aparejos que guarda de dicha actividad, se convierte en una magnífica exposición con las explicaciones y anécdotas de los guías, grandes profesionales del mar y de la pesca.

Conocimos el nombre de algunos aparejos, las diferentes técnicas de pesca, y un curioso y sencillo artilugio llamado "escandell", que no es otra cosa que una piedra atada a una cuerda, utilizada desde la antigüedad para medir la profundidad del mar.

Castillo de S. Carlos
Museo de la pesca. Castillo de S. Carlos



Iglesia de Sta. María de las Arenas

Este pequeño templo del s. XII guarda el Cristo de Fisterra, muy venerado por los peregrinos que llegan hasta Finisterre.
Tiene una rica decoración en diferentes estilos con clara influencia de la catedral de Santiago. El interior tiene detalles muy interesantes como la imagen del Cristo de Fisterra del s. XIV, la imagen de la Virgen de Nuestra de las Arenas S.XVI, unos sarcófagos de piedra...



Iglesia Sta. María de Arenas





Faro de Finisterre

Nuestra visita en el fin del mundo no podía terminar de mejor forma que con la puesta del sol en el cabo de Finisterre.
En un paraje agreste, rocoso, de grandes acantilados, en un espacio cargado de espiritualidad, antiguas tradiciones y leyendas, con un faro alumbrando uno de los puntos más occidentales de Galicia, contemplamos como el astro se escondía en un mar testigo de numerosas tragedias. 

El cabo de Finisterre se ha considerado durante siglos el punto más occidental de Europa, pero no es así, ni tan siquiera es el más occidental de la España peninsular que se sitúa en el cabo de Touriñan (donde llegamos unos días después).

El faro se sitúa en la punta de este cabo. Se construyo en 1853 y se compone de un edificio octogonal, de la casa del farero y de una plaza de homenaje. Hace unos años, el edificio de la Marina se habilitó como pequeño hotel y restaurante.



Faro de Finisterre

Puesta de sol en el fin del mundo



Testigos de los últimos rayos del sol




Playa de Langosteira

A pesar de ser una playa urbana conserva el aspecto de playa paradisiaca; sus dos kilómetros de litoral se compone de arena blanca y fina, vegetación dunar, bosques de pinos y aguas tranquilas y cristalinas. 

Playa de Langosteira



Playa de Rostro

Al otro lado de la península de Finisterre se encuentra esta larga playa salvaje rodeada de prados. Al igual que la de Langostera, también su arena es blanca y fina, y sus aguas transparentes aunque no son tranquilas ya que está en mar abierto. 

 
Playa del Rostro



Por bucólicas carreteras, atravesando pequeñas aldeas, bosques de pinos y campos de maíz,  entre paisajes salpicados de hórreos, mojones indicando el Camino de Santiago y cruceiros en encuentros de caminos, llegamos a nuestro siguiente destino: Muxia.











6. Muxía. Faro de Touriñán. Faro de Muxía


Antes de llegar a la villa de Muxía, hicimos una parada en el primer faro de este municipio:


Cabo de Touriñán. Faro de Touriñán

El faro de Touriñán se encuentra en el cabo homónimo, un saliente que se adentra casi 1 km. en el mar y con una altura máxima de 93 mts. sobre el nivel del mar. Un lugar inhóspito, agreste sin más vegetación que brezo y la denominada hierba de enamorar. 

Como el día era ventoso y la niebla emborronaba el horizonte parecía que estábamos en el finis terra que tanto asustaba a los romanos. Y algo de verdad había, pues realmente éste es el punto más occidental de la España peninsular, el lugar donde más tarde se pone el sol.

El faro de Touriñán es por tanto el faro de la Península que más se adentra al Atlántico. Se inauguró en 1898 aprovechando la óptica del viejo faro de Vilán que alcanzaba las 10 millas, con una luz fija blanca producida por una lámpara de parafina. En 1918 se cambió por una de vapor de petróleo, aumentando el alcance hasta las 20 millas.



En Touriñán cae el último rayo de sol

Faro de Touriñan


La carretera desde el faro de Touriñán hasta Mugía nos fue ofreciendo bellas estampas de verdes praderas y solitarias playas. Fue inevitable extender la jarapa en los verdes prados para descansar así como darnos un chapuzón en esas salvajes playas.








Mugia/Muxía


Mugía, Muxía en gallego, se da a conocer en los folletos de turismo como villa de historia, leyenda, mar y viento. De todo esto fuimos participes; conocimos su lejana historia que llega hasta el monasterio de Moraime, principal foco de cristianización de la costa occidental de Galicia; la leyenda nos contó como la Virgen llegó en una barca de piedra para infundir ánimos al apóstol Santiago; el mar, testigo de numerosas tragedias desde naufragios hasta la catástrofe del Prestige, nos obsequió con sus fantásticos atardeceres; y el viento, acercando la brisa marina a todos los rincones de Muxía.

Muxia

Puesta del sol en Muxia. Santuario Sta. María de la Barca




Iglesia de Sta. María de la Barca

No se entiende Muxía sin esta iglesia que recuerda la leyenda de la Virgen en la Barca. Todo en la villa parece girar en torno a la romería de la Barca (se celebra en el mes de septiembre), reconocida como Interés Turístico Nacional. Sobre ella han escrito grandes de la literatura como Rosalía de Castro y Federico García Lorca.

De origen románico, parece ser que es uno de los templos más antiguos de Galicia, aunque con varias reformas, la ultima en 2005 tras un trágico incendio ocurrido en 2013.



Iglesia de la Virgen de la Barca


Piedras mágicas

En Galicia conviven tradiciones paganas con las religiosas. Así, frente al Santuario de la Virgen de la Barca hay unas grandes piedras consideradas mágicas y curativas por la creencia popular. Cuenta la leyenda que formaban parte de la barca de piedra en la que llegó la Virgen, siendo la barca propiamente dicha la Piedra de Abalar, la vela La Piedra de los Riñones (Pedra dos Cadrís) y el timón la Piedra del Timón.


Piedras mágicas. Muxia

Piedra de los riñones. Muxía



La Herida/A Ferida

En uno de los espacios más cautivadores de Muxía, junto al santurario de la Virgen de la Barca y a las Piedras Mágicas, se alza el monumento dedicado a los miles de voluntarios llegados de todas partes para limpiar de chapapote las costas gallegas tras el hundimiento del buque petrolero Prestige, el 13 de noviembre de 2002.

Un monolito de 400 toneladas y 11 metros de altura esculpido en granito con una grieta simbolizando La herida que causó el buque, recuerda a "la marea blanca", el movimiento social que llegó a estas costas como una ola de esperanza para acabar con la marea negra.

Monumento a los voluntarios de "la marea blanca"




Faro de Mugia

Piedras mágicas, santuario, monolito homenaje y... el faro. Para culminar el atractivo de este lugar no podía faltar el guardián de los mares, aportando luz a las tradiciones religiosas, paganas, y al recuerdo de los altruistas voluntarios.

El faro de Mugía se puso en funcionamiento en el año 1898. Es un faro pequeño y sencillo pero que se engrandece con el mágico entorno que lo rodea.


Faro de Mugía


Playa de O Coído


Una franja de verde pradera, otra de piedras claras y rodadas por el oleaje, le sigue una banda de arena fina y blanca para terminar en un mar de aguas cristalinas; así se dispone la composición de la preciosa playa de O Coído, considerada como un importante punto de interés natural de la costa gallega.

Playa de O Coído

Playa de O Coído









Playa del Lago

El río Lago desemboca en esta playa homónima formando una pequeña laguna, lo que aporta un cierto atractivo y singularidad. Cuenta con otros encantos como su extensión, algo más de medio kilómetro de arena blanca, el pinar, la vegetación dunar y un pequeño faro situado en el extremo contrario al río.

La playa del Lago se encuentra en la ría de Camariñas.


Playa del Lago. Al fondo el faro y Camariñas


Faro de la playa del Lago



Pozas/Caldeiras del río Castro

En el pueblo de Coucieiro (del ayuntamiento de Muxía) descubrimos un bello paisaje natural y además poco conocido; el río Castro desciende por una cascada de 8 metros de altura, erosionando la roca en forma de hoyos circulares como si de calderos se tratará, de ahí el nombre. Un espectáculo de agua y rocas al que acompañan pinos, enebros, pequeños arbustos y plantas aromáticas.

Además, junto al río se alza una pequeña capilla del s. XVII y un cruceiro.


Caldeiras del rio Castro



7. Vimianzo

 

Dejamos la costa de Muxía y nos adentramos en el interior para conocer el castillo de Vimianzo, los batanes y molinos del río Grande y realizar la ruta de los Dólmenes. Este día no hubo faros pero sí muestras de patrimonio histórico, industrial y megalítico.
Castillo de Vimianzo

Este castillo se empezó a construir en el s. XIII aunque de está época conserva poco, siendo la mayor parte de lo que hoy podemos apreciar de construcciones posteriores. Tiene un patio de armas, tres torres defensivas, una torre de homenaje con sus almenas... todo en muy buen estado de conservación.
El perímetro del castillo está rodeado por un profundo foso.

Interesante también es su historia, desde los encarcelamientos de los obispos en sus calabozos, hasta las Revueltas irmandiñas, además del periodo que perteneció a la mitra compostelana y siglos después pasar a ser gestionado por la Diputación.
Actualmente, en el interior del castillo se puede ver una exposición sobre la "Costa de la Muerte" y también muestras de artesanía de la zona, como artesanos del lino y encajeras.


Castillo de Vimianzo

Mapa antiguo en el castillo de Vimianzo

Patio de armas








Ruta de los Dólmenes


Desde el castillo de Vimianzo nos dirigimos a Baío para iniciar una ruta por una especie de parque temático megalítico. Seis monolitos que datan del 4.000 al  3.000 a.C forman parte de la ruta de los Dólmenes de Vimianzo; se trata de una construcción funeraria propia de la cultura megalítica que se desarrolla en el VI milenio a. C.. La Costa de la Muerte es una zona muy rica en este tipo de monolitos.

Pensábamos que iba a ser complicado dar con ellos, pues se encuentra en una zona poco poblada, compuesta por bosques atlánticos, campos de maíz y granjas dispersas, pero están muy bien señalizados y además junto a los dolmenes hay información con sus características particulares.



Dolmen Pedra Cuberta


Pedra Moura

Pedra da Lebre

Arca Piadosa

En el dolmen de Arca Piadosa sitúa el mito celta la tumba del guerrero Brandomil


Batanes y molinos del río Grande

En un paraje de cuento, entre bosques de pinos, eucaliptos, chopos y musgo, de esos que parecen habitados por hadas y trasgos, descubrimos los Batanes de Mosquetín, un conjunto formado por 7 molinos y 3 batanes, situados en el curso del río Grande. 

En el interior de los edificios, paneles informativos cuentan la diferencia entre molinos (molían el grano) y  batanes (transformaban el lino y el algodón en tejido), también dan explicaciones sobre los diferentes mecanismos, la historia de este conjunto, las relaciones sociales en torno a los molinos...



Batanes de Mosquetín
.



8. Camariñas. Faro de Vilán


Camariñas

"Ao pasae por Camariñas
Por Camariñas, cantando
As nenas de Camariñas
Quedan no río lavando"


Camariñas es un entrañable y tranquilo pueblo pesquero, pero si por algo es famoso Camariñas en todo el mundo es por sus encajeras y por su maravillosas creaciones de encajes de bolillos.

Por Camariñas dimos un paseo por el puerto y por el antiguo barrio de pescadores, donde es posible encontrar a mujeres en la puerta de casa centradas en sus puntos y palillos. No hay ventana en Camariñas que no luzca los delicados encajes.

Para profundizar más sobre el arte de los bolillos de Camariñas, visitamos el Museo del Encaje. Allí conocimos el origen de esta tradición artesana; según cuentan fue una de las supervivientes de un barco italiano que naufragó en esta costa, quien en agradecimiento enseñó el arte de "palillar" a las mujeres de Camariñas. También nos explicaron la técnica; siempre a mano, entrelazando hilos sobre una almohada siguiendo un dibujo previamente realizado en cartón o picado. Y nos contaron que esta labor se realiza en países de todo el mundo, y curiosamente en todos se utilizan los mismos puntos aunque los útiles sean diferentes. 
El Museo expone diferentes piezas realizadas con finos y elegantes encajes, tanto actuales como de épocas pasadas.

Camariñas
Barrio de Pescadores Camariñas
Monumento a las encajeras junto al Museo del Encaje

Encajes en las ventanas de Camariñas
Almohada para palillar el encaje





Faro de Vilán

Continuando por la costa llegamos a uno de los puntos más peligrosos de la Costa da Morte, el cabo Villano (en gallego Vilán), para visitar el faro Vilán

El lugar es de una belleza salvaje extraordinaria; un paraje rocoso que se adentra en el mar y sobre él se alza el faro a más de 100 mts.de altura, enfrente aparece el farallón de Vilán de Fora rodeado de espuma.
(Afea el paisaje un criadero de rodaballos, pero no le vamos a dar más importancia, que ya bastante pesar tienen los lugareños).

Pero el cabo Vilán  también es un enclave cargado de trágicos naufragios por lo que en 1896 se inaugura el faro de Vilán que será el primer faro eléctrico de España, suponiendo una notable mejoría para la navegación. En 1933 fue declarado de Interés Nacional. En 1962 se reformó la óptica alcanzando 28 millas y añadiéndole una sirena antiniebla.

El faro también cuenta con una vivienda para los fareros y sus familias, en este caso para la farera que actualmente se ocupa del funcionamiento del faro Vilán. Es uno de los pocos faros habitados de España.

El faro Vilán tiene unas salas destinadas a museo con antiguas ópticas y otros elementos de la historia del faro, un centro de interpretación de los naufragios, una sala de exposiciones y una cafetería.




Antiguas ópticas






Cabo Vilán y farallón de Vilán de Fora



Por una pista de tierra que va bordeando la costa, nos adentramos en el espacio más solitario, salvaje y embravecido de la Costa da Morte. Una imagen compuesta de acantilados en los que el fuerte viento y oleaje condiciona la vegetación a pequeñas plantas rastreras; de playas de arena blanca; del Cementerio de los Ingleses y de los pequeños pueblos marineros de Auro y Camelle. En definitiva, estábamos ante  la imagen que mejor representa el nombre de tan dramática costa.
  

Cementerio de los Ingleses

En este cementerio se encuentran enterrados los 175 tripulantes (sólo hubo 3 supervivientes) del mercante inglés HMS Serpent que naufragó en noviembre de 1890 en estas aguas. 
Los vecinos ayudaron en el rescate de los cadáveres, dándoles sepultura el párroco de Xáviña, para lo que hubo que dividir el cementerio en católicos y protestantes. La reina Victoria envió una carta en agradecimiento además de un reloj de oro para el alcalde, un barómetro para el pueblo, treinta libras para todos los que ayudaron en el rescate y una escopeta para el párroco.

El paraje donde se encuentra el Cementerio de los Ingleses es bello y extraño a la vez, un paisaje virgen y solitario en el que los milladoiros (piedras formando montículos simbolizando el Más Allá) se extienden hasta donde la vista alcanza, confiriéndole un aspecto más espiritual al lugar.



Cementerio de los Ingleses
Milladoiros




Duna Monte Branco

La duna rampante más alta de España y una de la más altas de Europa con sus 150 mts. de altura. En ella crece la planta arbustiva en peligro de extinción denominada Camariñas, de donde proviene el nombre de municipio.

A sus pies se forma una de las playas más espectaculares de Galicia, la playa de Trece.


Playa de Trece y duna rampante



Auro

Es un pequeño pueblo con casas de colores que se alzan junto al mar. Cuenta con unas bonitas y tranquilas playas rodeadas de verdes praderas.
Buen lugar para darse un baño solitario y tranquilo, si el tiempo acompaña.



Auro



Camelle

Pequeño y entrañable pueblo en un maravilloso entorno. Pero hay algo más, el Museo de Man, el alemán. Y es que Camariñas es conocida por dos cosas: los encajes de bolillos y el ermitaño alemán.

Manfred Gnädinger, conocido como Man el alemán, llegó a Camelle con 25años. Cuentan que era un joven apuesto y elegante pero que tras un desengaño amoroso se desprendió de sus vestimentas, (se quedó sólo con un taparrabos), se instaló en una pequeña choza que el mismo construyó en una zona de piedras junto al mar y se dedicó a pintar y a hacer esculturas con rocas y con los materiales que el mar devolvía a la tierra: plásticos, maderas, cristales...
Murió de Prestige, sí porque cuando "los hilillos de plastilina" del petrolero llegaron a la costa, Man dejó de tomar su medicación y falleció.

El legado de Man (sus obras, libretas con anotaciones, objetos personales... ) se expone en el Museo a él dedicado.
También se puede ver su casa, en pésimo estado, y las esculturas que de momento el oleaje ha respetado. 



Museo del Alemán

Casa del alemán de Camelle


Escultura de Man






9. Lage/Laxe. Faro de Laxe

 

Lage, Laxe en gallego, es un entrañable pueblo pesquero con un interesante casco histórico de casas de piedra balconadas al puerto y a la inmensa playa. Una playa que aunque es urbana tiene toda la apariencia de playa salvaje por sus dunas de arena blanca.

Una bonita panorámica de la villa se puede tomar desde la iglesia de la Virgen de la Atalaya, situada en una zona alta, lugar donde antiguamente subían los marineros para comprobar el estado de la mar antes de salir a faenar y para avistar ballenas.

Sus excelentes playas y el faro son otros de los enclaves interesantes de Lage.


Virgen de la Atalaya. Lage



Playa de Traba

Esta paradisiaca playa se forma en el valle de Traba, tiene una longitud de casi tres kilómetros y se compone de un inmenso arenal, dunas, marismas, imponentes rocas y una laguna costera (laguna de Traba). La laguna está rodeada de un tupido cañaveral y en ella se pueden ver cantidad de aves: gaviotas, patos, limícolas... Cuenta la leyenda que bajo la laguna queda el pueblo de Valverde, sumergido como castigo por no escuchar la palabra del Apóstol Santiago.

Todo el conjunto forma un espacio natural de gran interés ecológico. Para su conservación ha sido declarada Espacio Natural de la Laguna y Dunas de Traba.

La playa de Traba es ventosa y de bastante oleaje por lo que es muy frecuentada por surfistas.




Playa de Soesto

Bonita playa salvaje con forma de ensenada, como de plato hondo en la que desemboca un pequeño riachuelo. Su arena es blanca y fina.
Su oleaje es muy apreciado por los surfistas. Cuenta con aparcamiento, merenderos y columpios para los más peques.

Playa de Soesto



Faro de Laxe

En la punta de Insua, también llamada Punta do Boi, a 50 mts. del nivel del mar se sitúa el faro de Laxe, pequeño faro de reducidas dimensiones y réplica exacta del vecino faro de Roncudo. Se construyó en 1920 y como curiosidad contar que la linterna no está acristalada.

El faro en sí no es muy llamativo pero el entorno es espectacular y ofrece unas preciosas puestas de sol. Contribuye a embellecer este escenario una escultura en bronce de una mujer con un niño en brazos denominada "A Espera" en homenaje a los marineros desaparecidos en el mar y a sus familias.


   

"A Espera" y el faro de Lage





10. Bergantiños. Faro Roncudo. Faro Nariga

En dirección hacia Malpica de Bergantiños, donde finalizaría nuestra ruta por los faros de la Costa de la Muerte, vistamos:


Castro de Borneiro

En el municipio de Cabana de Bergantiños, en un encantador bosque de castaños, robles y avellanos se encuentra este yacimiento claro ejemplo de la cultura castreña. Estuvo habitado entre los siglos IV y I a. C..
Cuenta con un foso y murallas defensivas rodeando el perímetro. Las viviendas son de gran tamaño, con formas rectangulares y redondas.

Castro de Borneiro



Mirador As Grelas

De camino al castro Bormeiro paramos en este mirador donde pudimos contemplar la estupenda panorámica  que ofrece las dunas y la lengua de arena que separa las aguas de la ría de Corme y Laxe de las del río Anllóns. Un magnifico estuario de gran valor ecológico por todas las especies de aves y peces que allí habitan.


Mirador As Grelas






Malpica de Bergantiños

Prados, bosques y acantilados de nostálgica belleza es el paisaje en el que su ubica el pueblo pesquero de Malpica de Bergantiños. Si el entorno es naturaleza en estado salvaje, el interior es un laberinto de calles estrechas con auténtico sabor marinero, siendo el puerto uno de los principales atractivos y de visita indispensable para apreciar el ambiente pesquero.

El puerto de Malpica de Bergantiños es uno de los principales de esta costa; su tradición pesquera se remonta al siglo XVII con la pesca de ballenas como actividad económica fundamental, después serían las fábricas de salazones y conservas, y actualmente la pesca de bajura.

Al final del cabo de San Adrián, se encuentran las islas Sisagras, tres islas separadas sólo en las mareas altas.
 




Faro Roncudo

Para llegar a este faro hay que atravesar el pequeño pueblo costero de Corme-Porto y continuar por una carretera que discurre paralela a los abruptos acantilados de la ría de Come y Laxe, por un paisaje rocoso, agreste y desolado donde una vez más el nombre de esta costa queda perfectamente reflejado. La belleza dramática de la Costa de la Muerte culmina al llegar al faro Roncudo, que se alza entre grandes piedras de granito, junto a unas cruces blancas en memoria de los fallecidos en el mar.

El faro Roncudo se construyó en 1920, el mismo año que su gemelo el faro de Laxe. El nombre viene del ruido ronco que hace el mar  cuando rompe en los acantilados.



Precioso atardecer en el faro Roncudo




Faro Nariga

El broche final a este recorrido por los faros de la Costa de la Muerte lo puso este extraordinario faro, levantado sobre una construcción que simula la proa de un barco adentrándose en el mar, siendo el mascarón de proa una figura realizada en bronce denominada Atlante

El faro Nariga fue construido en 1995, por lo que es el faro más moderno de Galicia. Se alza a 50 mts. de altura y su alcance lumínico es de 22 millas.

Un lugar con un encanto especial, ideal para admirar los cambios cromáticos de la puesta del sol entre roquedos con curiosas formas que han ido labrando el agua y viento.



Faro Nariga

Crepúsculo en faro Nariga


Algo de la gastronomía gallega


Empanada de harina de maiz con relleno de sardinitas

Exquisitas navajas

Vieiras acompañadas de godello

Pimientos de Padrón, unos pican y otros no.



Fin






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