martes, 19 de diciembre de 2017

La Alpujarra Alta Granadina (Granada)



"Desde la plaza, en dirección a la sierra, nacían estrechas callejuelas bordeadas por una multitud de casas encaladas con pizarra pulverizada: viviendas de uno o dos pisos, de puertas y ventanas muy pequeñas, terrados planos y chimeneas redondas coronadas por caparazones en forma de seta. Dispuestos sobre los terrados, pimientos, higos y uvas se secaban al sol. Las calles escalaban sinuosamente las laderas de la montaña, de forma que los terrados de las casas de abajo alcanzaban los cimientos de las superiores, como si se montasen unas sobre otras."

La mano de Fátima. Ildefonso Falcones



La Alpujarra. Granada



La Alpujarra. Al Sur de Granada



La Alpujarra granadina se extiende de este a oeste por el límite del Parque Nacional de Sierra Nevada, al sur de Granada. Es un espacio en donde la naturaleza ha reunido la belleza de un paisaje fragoso con la monumentalidad de dos de los picos más altos de la Península, el Mulhacén (3479 m.) y el Veleta (3396 m.), pues es a los pies de estos dos colosos por donde ríos como el Guadalfeo, el Lanjarón, el Chico, el Poqueira... han ido labrando espectaculares barrancos y valles para asentar allí pueblos de una fisonomía exclusiva y singular.




Valle de Poqueira. Al fondo el Mulhacén

Valle de Poqueira. La Alpujarra



 Naturaleza, arquitectura popular, tradiciones, embrujo y unos estremecedores capítulos de la Historia de España se unen en esta región donde el tiempo parece haberse detenido entre almendros y naranjos, hasta retroceder a esos pueblos blancos de Sierra Nevada anclados en el olvido, de costumbres populares que tanto gustaban a escritores y pintores europeos del romanticismo en el siglo XIX.







Antes de aventurarse a recorrer la Alpujarra granadina y para poder entender algunas de sus peculiaridades, es necesario remontarse al periodo de la Historia más trascendental para este territorio: la etapa que empieza con la dominación musulmana y termina con la rebelión de los moriscos en el s. XVI. Y es que la Alpujarra fue el último reducto de los morisco en España.

Así, en la Alpujarra granadina vamos a encontrar la influencia de la cultura andalusí en:
Los topónimos, Lanjarón, Capileira, Pampaneira, Alpujarra... 
La arquitectura de los pueblos, con características que no vamos a encontrar en otros pueblos de España y que recuerdan la arquitectura beréber del norte de África: calles estrechas y sinuosas con viviendas blancas montado una sobre otras, con tejados planos y chimeneas con forma de seta.
La agricultura pues fueron los árabes los que perfeccionaron el sistema de riego por acequias e introdujeron algunas de las especies que aún hoy se continúan plantando en estos terrenos: olivos, almendros, higueras, vides...
La artesanía, pues el origen de las famosas jarapas alpujarreñas está en la tradición de la elaboración de seda que trajeron los árabes. La seda y su transformación en tejidos fue uno de los pilares económicos de estas tierras en los siglos de dominación musulmana. Tras la reconquista cristiana se abandona este oficio y los telares son usados para tejer colchas, mantas y otros enseres con harapos que ya no tenían otra utilidad (de la palabra harapo viene el nombre de jarapa).
Y en la gastronomía con platos de clara influencia árabe con uso de especias, hierbas aromáticas, miel y frutos secos.

Pero también la repoblación cristiana dejó una importante huella en la Alpujarra; llegaron familias de Galicia, León y Navarra que introdujeron otras culturas, costumbres y especies hortofruticolas y ganaderas, entre ellas el cerdo, base principal de la gastronomía alpujarreña y del producto estrella de la Alpujarra: el jamón de Trevélez. Y curiosamente, también las meigas gallegas llegaron hasta aquí y dejaron su impronta, (ya contaré más adelante).


Viviendas Alpujarreñas





Jarapas

 



Nuestro recorrido por la Alpujarra

 

El mapa de nuestro recorrido



Para nuestro recorrido en coche por los valles y pueblos de la Alpujarra Alta diseñamos una ruta circular que discurría por la carretera A-4132 (el primer día) y por la A-348 (el segundo día), así pudimos apreciar diferentes paisajes de montañas y valles.
Comenzó en Bérchules y terminó en Lanjarón. Nos quedaron pueblos por visitar como Yegen (el pueblo donde se rodó la película Al Sur de Granada), Mecina Bombarón, Ugíjar..., así tenemos un pretexto para volver.

Fuimos muy atentos al paisaje, a la vegetación, a los pueblos, a tradiciones pero también... ¡al cielo! contemplando esas espectaculares nubes lenticulares (con forma de ovnis) que sólo es posible ver en lugares montañosos y con unas  condiciones especificas de aire frío y húmedo e inversión térmica.


Pueblo blanco de la Alpujarra

Recorriendo la Alpujarra entre bosques de otoño


















Bérchules 

Llegamos por la noche, pero sus calles ya nos anticiparon lo que nos íbamos a encontrar los próximos días:
"Bienvenido a Bérchules rico en vegetación, frutas y paisajes pintorescos, con su río y su fuente agria"

Los amaneceres fueron espectaculares; desde uno de los pueblos más altos de España, (Bérchules está a 1319 mts. sobre el nivel del mar) y con unas admirables vistas al valle del Guadalfeo, contemplamos como el sol aparecía por la sierra de la Contraviesa entre mares de nubes.


Amaneceres en Bérchules
El valle del Guadalfeo a mis pies






Mares de nubes




A la salida de Bérchules en dirección Cádiar, hay un estupendo mirador que permite contemplar todo el valle del Guadalfeo.


Mirador de Bérchules

Sinuosa carretera hacia el mirador

Valle del Guadalfeo


Desde Bérchules, disfrutando del paisaje otoñal entre encinas, almendros y árboles desnudos ya anunciando el invierno, pasamos por el pueblo de Juviles y continuamos por bosques de castaños hasta Trevélez.

Como dato curioso, añadir que desde 1994 en Bérchules se celebra la Nochevieja el primer fin de semana de agosto.


Trevélez

El pueblo se alza por la montaña encajonado entre los ríos Chico y Grande.
Conserva todo el tipismo de la arquitectura alpujarreña: calles estrechas y empinadas de clara influencia árabe donde se alzan casas pequeñas, encaladas, de tejados planos (terraos) y con chimeneas con forma de sombrero. También cuenta con los característicos tinaos de los pueblos de la Alpujarra, que son pasajes cubiertos donde la calle pasa por debajo de los suelos de las viviendas.

Trevélez es famoso por su producción de jamón. Son varios los factores que influyen en la calidad de los perniles de Trevélez; por un lado la raza del cerdo y su crianza en el campo, y por otro el clima serrano de la Alpujarra, idóneo para su curación y maduración.


Trevélez



Jamones de Trevélez
Jarapas en puestos de artesanía de Trevélez




Busquístar

Hicimos una parada a la entrada del pueblo para ver la singular composición que forman los tejados planos con las típicas chimeneas alpujarreñas.


Busquístar



 




Pórtugos

Antes de entrar a Pórtugos, paramos en la ermita de la Virgen de las Angustias, para en un entorno de castaños centenarios encontrarnos con una curiosa fuente de la que brota agua del color óxido: la Fuente Agria, que surge del cóncavo de una piedra y recorre unos metros por un pequeño canal hasta incorporarse al río. La gran cantidad de hierro que contiene el agua le otorga ese color rojizo tan peculiar y el sabor agrío que da el nombre a la fuente.
Por lo visto, el agua de Fuente Agria posee virtudes prodigiosas y cualidades saludables.

A unos metros de la Fuente Agria pudimos contemplar otra curiosidad: el Chorreón de los Pórtugos. Un salto de aguas ocres y bermejas entre una vegetación salvaje compuesta de helechos, hiedras y musgos a la sombra de grandes castaños, algunos con las raíces fuera de la tierra, colgando al pequeño barranco.
Ya en el interior Pórtugos, paseamos por este tranquilo y agradable pueblo de la Alpujara, apreciando su arquitectura y también fuimos partícipes de la gastronomía alpujarreña en el restaurante El Mirador.



Fuente Agria

Chorreón de los Pórtugos

Valle de Busquítar



Bubión

Con la llegada a este municipio, nos adentrábamos en el barranco de Poqueira, con los pueblos más bonitos, también más turísticos, de las Alpujarras granadinas: Bubión, Capileira y Pampaneira, declarados Conjunto Histórico del Barranco de Poqueira.

En Bubión se puede pasear con más comodidad pues sus calles no son tan empinadas como en otros municipios de la Alpujarra, y a su vez disfrutar con la arquitectura popular y con las impresionantes vistas a los bellos paisajes del Barranco de Poqueira.



Valle de Poqueira








Capileira

Circulando por un paisaje excepcional, tras una larga curva en la carretera, nos topamos con un pueblo blanco con un nombre muy peculiar: Capileira, cuyo significado es "cabellera" haciendo alusión a su situación en lo más alto del valle.

Ya en el interior, pudimos comprobar que estábamos en un pueblo de la Alpujarra con un encanto especial; sus calles conserva antiguos tinaos construidos en piedra y madera de castaño, en un blanco reluciente y decorados con plantas y flores. Todo el pueblo está inmaculado y muy cuidado, da gusto pasear por él.
Pero también las vistas son excepcionales; desde una especie de mirador, en las eras de Aldeire, se contemplan unas impresionantes panorámicas del barranco de Poqueira a la sombra de Sierra Nevada y con los picos nevados del Veleta y del Mulhacén.

Capileira





Tiano


Vistas del valle de Poqueira desde Capileira



Pampaneira

En este precioso pueblo de la Alpujarra puedes pasar horas y horas paseando por sus calles, algunas de ellas con canaletas para el agua en medio del pavimento, mientras te vas sorprendiendo con un entrañable rincón, un antiguo lavadero, un telar reutilizado, un terrao con varias chimeneas, un tinao vetusto decorado con plantas... así hasta que el día no de más de si y se ponga el sol.



Pampaneira







Lavadero Pampaneira



Puesta del sol entre chimeneas



Soportújar

El pueblo más zen y con más brujería de toda la Alpujarra.

Zen porque en el año 1980, dos lamas tibetanos crearon en Soportújar un centro de retiro budista. Dos años más tarde fue visitado por el Dalai Lama, quien lo bautizó con el nombre de O Sel Ling, que significa "lugar de agua clara".

Pero antes que los budistas, mucho antes, ya habían llegado a Soportújar las brujas con sus aquelarres y hechizos. Hay que remontarse al periodo de repoblación cristiana, cuando entre las familias de origen gallego y leonés llegaron mujeres que eran parteras, curanderas y capaces de adivinar el futuro. Estas mujeres eran consultadas y reclamadas para curar a enfermos y atender a parturientas, también eran temidas por sus poderes.
Es entonces, cuando los pueblos vecinos empiezan a llamar a Soportújar "corral de brujas".

Las anédoctas que cuentan los soportujeros sobre estas prácticas son muchas y divertidas. Cuentan que organizaban aquelarres en las eras de Soportújar y consumían una planta que entonces abundaba por la zona, el estramonio, con efectos alucinógenos, y que de ahí que creyeran abandonar la era volando en escoba. También cuentan que en el pueblo no se atemorizaba a los niños con el coco, sino con llevarlos a la cueva del Ojo de la Bruja... Y otras muchas, con las meigas siempre como protagonistas.

En Soportújar visitamos la cueva El Ojo de la Bruja, el Puente de las Brujas, la Era de los Aquellarres, el Mirador de las brujas, la Fuente del Embrujo... Así pues, el paseo por este hermoso pueblo de la Alpujarra estuvo rodeado de cierto embrujo.


Vistas desde La Era del Aquelarre
Bellos rincones de Soportújar
Los típicos tinaos alpujarreños

Brujas en todos los detalles
Aparcadas en la puerta de casa

Brujas a doquier
Bruja de Soportújar
Aquelarre de las brujas



Cápsula del tiempo en Soportújar


Indicaciones hacia el templo budista




Gastronomía

Basada en los productos agrícolas, ganaderos que se dan en la zona y ricamente condimentada con las especias y plantas aromáticas de la sierra alpujarreña. Los platos más típicos son: el puchero de hinojos, el plato alpujarreño, la olla gitana y la sopa de ajo tostao.
En la repostería se aprecia la influencia islámica en delicados manjares como los Soplillos, el Pan de Higo, los Buñuelos, los Borrachillos...
Una mención especial a los vinos alpujarreños, de los viñedos más altos de Europa, en suelos porosos y rico en pizarra.
Y como no, al jamón de Trevélez.

Plato Alpujarreno y vino 4 Vientos

Puchero de Hinojos

 

 

Un poco de Historia


Pequeño resumen desde la llegada de los árabes hasta la repoblación cristiana
  •  Año 711. Llegada de los árabes a la Península.
  •  S. X. Sublevación del pueblo alpujarreño contra la creación del califato de Córdoba
  •  S. XI. Época de los reyes taifas. Auge de la Alpujarra al convertirse en centro productor de seda.
  • S.XIII. Fundación del reino nazarí de Granada. Dividen la Alpujarra en grandes municipios llamados Tahas y se construyen castillos. 
  • El 2 de enero de 1492 Granada se rinde y se firman las capitulaciones en las que los Reyes Católicos conceden a la población musulmana el respeto a sus creencias, costumbres y propiedades (aunque no fue del todo respetado por la aristocracia y la iglesia). La Alpujarra se convierte en el último refugio de los moriscos.
  • S. XVI. Durante este siglo se suceden varias sublevaciones de moriscos que se van sofocando, pero con la  pragmática de 1567 (en época de Felipe II) por la que se prohibe la lengua árabe y creencias, la crispación crece y en 1568 se produce un levantamiento general en Granada. Fracasa en la capital granadina, por lo que el conflicto se centra en las Alpujarras.
  • En 1570 la rebelión es sofocada y la población morisca es expulsada de la región.
  • Con la repoblación cristiana se instalan en las Alpujarras gentes llegadas de Galicia, León y Navarra.



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