miércoles, 28 de febrero de 2018

Candeleda (Ávila)




"Voy deprisa por el mundo llena de risa y de amor a todo el que me lo pide, risas y besos le doy".

Zenobria Campubrí



Candeleda. Sierra de Gredos



Candeleda (Ávila)

 

Normalmente, viajo con unas expectativas producto de la información que he ido recopilando sobre patrimonio cultural, arquitectónico, natural... del lugar de destino. Casi siempre quedan satisfechas, pero en ocasiones, la realidad supera lo imaginado.

Eso nos ha pasado en Candeleda, un enclave rebosante de naturaleza, tal como ya en su día dijo Camilo José Cela: "Candeleda tiene todo; es como el arca de Noé de los tres reinos de la naturaleza, a saber: el animal, el vegetal y el mineral". 

Y sí, Candeleda tiene todo, porque además de naturaleza extraordinaria, también cuenta con un buenas muestras de arquitectura popular, con restos arqueológicos de la época de los vetones, con una exquisita gastronomía castellana en la que no faltan guiños extremeños y con bellos atardeceres en el embalse de Rosarito (de octubre a febrero con banda sonora incluida, a cargo de miles grullas).

Candeleda


 

Dónde está Candeleda


Candeleda se encuentra al sur de la provincia de Ávila, en el Valle del Tiétar, dentro del Parque Regional de la Sierra de Gredos.

Se sitúa justo en el vértice donde confluyen las provincias de Ávila, Toledo y Cáceres, quedando el municipio rodeado por las crestas de Gredos al norte, el embalse de Rosarito al Sur, el Valle de la Vera al oeste y el curso del Tiétar al este. Con esta admirable situación, podíamos comparar a Candeleda con un balcón de inigualables panorámicas.

Su término municipal se extiende desde la cumbre del Almanzor (2.592m.) hasta el embalse de Rosarito (308m.), un pronunciado desnivel que propicia la diversidad de fauna y vegetación.

Candeleda, balcón a Gredos, el Valle del Tiétar y el Valle de la Vera

 

 

 Qué hicimos por Candeleda

 

Pasear por sus calles


Las típicas casas entramadas, balcones de madera adornados con macetas, escudos nobiliarios, pintorescos callejones, portadas renacentistas, pimientos secándose al sol, plazas de aires castellanos, las aguas claras de la garganta de Sta. María dividiendo el pueblo... Son algunas de las peculiaridades que marcan la fisionomía de Candeleda y que fuimos descubriendo en nuestros paseos.

Para apreciar estos detalles, nada mejor que recorrer las calles del Pozo, Moral y de la Iglesia, llegando a la plaza del Ayuntamiento, a la plaza del Castillo y a la plazuela de la Iglesia.


Típica casa entramada de Candeleda

Calle Moral
Pimientos secándose en el balcón



Detalles renacentistas
Huellas del pasado

Escudo nobiliario



Iglesia de Ntra. Señora de la Asunción


Construida entre los s. XIV y XVI en estilo gótico rural, cuenta con bonita portada en estilo isabelino con arco conopial. Del interior, es interesante el retablo cerámico en colores azul cobalto, amarillo y blanco roto, obra del mismo alfarero talaverano que pintó los azulejos del Monasterio del Escorial.


Iglesia Ntra. Sra. de la Asunción



Museo Etnográfico


Pequeño museo que aunque expone pocas piezas es interesante su visita antes de acercarse al embalse de Rosarito o al castro de Freillo, pues cuenta con una sala con información sobre el proyecto, la construcción y lo que significó para los vecinos de Candeleda las obras de dicho embalse. También cuenta como una colección denominada "Celtas al sur de Gredos" con piezas del yacimiento de Freillo. Además de algunas piezas curiosas como el escudo municipal del S. XVI en piedra, dos piedras de molino de la Edad de Hierro, un verraco céltico o un almirez de boticario del s. XVI.

El museo se encuentra en el edificio que albergó la escuela municipal de Candeleda.


Museo Etnográfico de Candeleda

Verraco. Museo Etnográfico de Candeleda


Casa de las Flores. Museo del juguete de hojalata

La casa con los balcones más floridos de Candeleda también es una bonita muestra de arquitectura popular con sus entramados de madera y balcones corridos.

El interior acoge un curioso museo que expone esos juguetes de hojalata con los que tanto jugamos en nuestra infancia.


Casa de las Flores


Santuario de Ntra. Sra. de Chilla


La tradición popular nos llevó a este bello paraje donde según cuentan se le apareció la Virgen a un pastor allá por el s. XVI. En el lugar de la aparición se construyó una ermita en estilo herreriano, aunque ha sido reformada a la largo de los siglos, modificando su aspecto.
A principios de s. XX, se levantó junto al templo la casa del santero, un excelente ejemplo de la vivienda típica de la zona, con entramados de madera y con un voladizo sobre columnas de piedra.
Estas dos interesantes construcciones, están rodeadas por agradables jardines en donde el agua es el protagonistas brotando de fuentes y cascadas.

El Santuario de Ntra. Sra. de Chilla se encuentra a escasos 6 km. del centro Candeleda en dirección norte, a los pies de la Peña de Chilla entre bosques de castaños y robles.



Santuario Ntra. Sra. de Chilla
Ermita de Ntra. Sra. de Chilla y casa del santero







Castro de Freillo


Tanto si te interesa la protohistoria y los yacimientos arqueológicos, como si eres más de panorámicas y paisajes tienes que subir hasta el Castro de Freillo en el Raso de Candeleda. Nosotros como somos de gustos muy amplios, disfrutamos por partida doble.

El Castro de Freillo fue un poblado perteneciente a los vetones, los pobladores de esta parte de la Península Ibérica hasta la llegada de los romanos. Desarrollaron una cultura céltica y se asentaron en zonas elevadas con amplio dominio visual. Para protegerse del enemigo fortificaban el poblado con murallas y fosos. Mostraron resistencia a la conquista romana, sobre todo al lado de los lusitanos, en las llamadas guerras celtibero-lusitanas.

El Castro de Freillo se originó a finales del S. III a.C y estuvo habitado hasta mediados del S. I a.C. cuando los romanos obligaron a su desalojo.
Ocupó una superficie de 15 hectáreas y contó con una población de aproximadamente 2.500 habitantes.

Una sendero circular recorre parte del yacimiento y permite apreciar los restos de las murallas, las entradas, los torreones y las viviendas. Paneles explicativos van desarrollando la visita para conocer vida, costumbres, recursos económicos, sistema defensivo, técnicas constructivas, abandono del castro... y otras curiosidades de este poblado vetón.

Desde la parte más elevada del yacimiento, pudimos contemplar los diferentes paisajes (crestas montañosas, olivares, huertos y bosques de encinas, robles, castaños y de ribera) que se extienden desde las cumbres de Gredos hasta la vega del Tiétar, con la garganta del Alardos haciendo de frontera natural entre Cáceres y Ávila.

De camino al Raso de Candeleda
Paneles informativos


Castro de Freillo

Poblado Vetón a los pies de la Sierra de Gredos
Mirador a la garganta de Alardos



Embalse de Rosarito. Mirador de las Tejoneras


Nosotros, tan amantes de las aves y tan locos de los amaneceres y atardeceres, no podíamos estar en Candeleda sin disfrutar del espectáculo de la llegada de las grullas al embalse de Rosarito en el momento de la puesta del sol. Y al atardecer, allí fuimos.
 
En el margen derecho del embalse hay un observatorio de aves llamado Mirador Las Tejoneras, un buen lugar para la contemplación de las aves acuáticas. Desde aquí pudimos avistar diferentes especies como el ánade real, somormujo, porrón común, focha, también alguna garza real, aunque la imagen más impresionante llegó cuando el sol se ponía con el jolgorio de miles de grullas descendiendo a sus dormideros.



Camino hacia el Mirador de las Tejoneras. Al fondo las cumbres de Gredos
Cola del pantano de Rosarito


Embalse de Rosarito
Vistas desde el mirador de las Tejoneras

Mirador de las Tejoneras








Las grullas llegando a los dormideros



Ocaso con nubes lenticulares en el embalse de Rosarito


 

 


Gastronomía de Candeleda

Las patatas revolconas, las migas, la sopa de ajo, el queso de cabra, el pimentón, los higos, el aceite de oliva virgen... son algunos de los platos y alimentos que podemos degustar en Candeleda,  aunque el protagonismo se lo llevan las carnes: la ternera, el cordero y el cabrito.


Cabrito asado en el Restaurante Casa Pepe













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